Julio Scherer García, quien murió en el 2015, fue el fundador de Proceso. Cuartoscuro
Desde su atalaya el periodismo crítico mexicano se desplazó de la domesticidad a la igualdad política, lo que obtuvo a través de la independencia y la autonomía

CDMX.- En su paso por el periódico Excélsior, Julio Scherer rescató la tradición del Siglo de las Luces, continuada por Proceso, que se singularizó por diferenciarse de periodismo servil, recurrente en la segunda mitad del siglo XX y en el umbral del XXI.

Desde su atalaya el periodismo crítico mexicano se desplazó de la domesticidad a la igualdad política, lo que obtuvo a través de la independencia y la autonomía. Para ello hubo que dejar la abyección y la apología obsequiosas.

Julio se convirtió en el epicentro de la libertad periodística, colmada de contenido simbólico y político.

En lo sucesivo, y ya entre pares, las personas de letras y los protagonistas del poder se ocuparon, simultáneamente de la res pública.

El resultado: un alumbramiento lacerante a raíz del cual la opinión pública recobró la conciencia de su función. El efecto es trascendente: en el espacio público la igualdad política precedió a la igualdad cultural, que se caracteriza en nuestro medio por el acceso libre y democrático a la cultura.

Fue a partir de este movimiento como en la segunda mitad del ilustre y llamativo siglo XX afloró nuevamente la opinión pública mexicana. En el Excélsior de Scherer García, México vio aparecer la crítica punzante de figuras señeras como Daniel Cosío Villegas y Gastón García Cantú, a quienes tanto escozor causó al poder en su momento.

En plen ejercicio de su actividad, don Julio hipostasió rápidamente el periodismo independiente y libre, erigiéndose como uno de los portavoces legítimos de la opinión público.

Estuvo consciente del efecto prometeico de su movimiento. Este paradigma es una de las síntesis resultantes de la colisión dialéctica representada por la búsqueda incesante de la libertad y la clausura del espacio público.

Con Scherer termina una historia del periodismo en México, cuyo quehacer forma parte de la incontestable de la memoria colectiva nacional.

Julio Scherer García se aseguró de privilegiar la preservación del espacio público de libertad conquistado por su movimiento ético-periodístico. Con información de Proceso