Este año cumplirá 75 años de vida, 12 de los cuales los pasó autoexilado en Canadá pues, como se sabe, en 2006, enmarcado por la tragedia de la explosión de la mina de Pasta de Conchos, Napoleón Gómez Urrutia fue acusado de desfalcar a su gremio.

“Napito”, actual Senador de la República abanderado por Morena, arribó hace tres meses siendo todavía el dirigente del más numeroso sindicato minero de México, aunque aún sin aclarar el destino de los 55 millones de dólares por los que fue denunciado.

Es difícil considerar como sindicalista a un hombre graduado en Economía por la UNAM y con posgrado nada menos que en la Universidad de Oxford, Inglaterra, aunque, claro, era el hijo del líder del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana.

Con esa consideración presente, se entiende que “Napito” dejara sin mayores preocupaciones su cargo de diez años como director de la Casa de Moneda de México. Él simplemente, como cualquier heredero del sector privado o de la realeza, asumió la titularidad del gremio minero a la muerte de su padre.

Como tribuno, Gómez Urrutia, es quizá el servidor público con mayor aparato de escoltas, armas y vehículos blindados del actual sexenio. Su seguridad personal no la tiene ni AMLO, diríamos, parafraseando al propio Presidente de México.

Desde que el líder sindical (es un decir) fue ubicado en el sexto lugar de la lista de legisladores plurinominales de Morena en varios sectores surgió un resquemor por el hecho de blindar a un dirigente tan cuestionado como Gómez. Aunque otras voces plantearon: Y por qué no. “La Maestra” Elba Esther Gordillo también está libre.

El peso específico que tiene ‘Napito’ entre el grupo de primer nivel del actual Gobierno fue evidente cuando, aún en campaña, Andrés Manuel López Obrador presentó a egresado de Oxford como víctima de los últimos tres sexenios en el País.

“Allá está Napoleón Gómez Urrutia, en Canadá”, dijo AMLO en esa ocasión, “en el exilio, porque lo han perseguido, porque no se sometió a los dictados de los que mandan de verdad en la Secretaría del Trabajo, (Germán) Larrea y otros que se creen los dueños de México, y aquí existe otra expresión que dirige el compañero (Carlos) Pavón, y están confrontados”.

Carlos Pavón, secretario general del sindicato minero en ausencia de Gómez Urrutia, advirtió que la candidatura de Napoleón era una mala noticia para todo el País.

Tereso Medina Ramírez, dirigente cetemista en Coahuila, también criticó a Gómez, aunque luego le bajó al tono.

Y es que el desencuentro entre Medina y Gómez Urrutia inició años atrás, cuando las huestes de ‘Napito’ incursionaron en Acuña tratando de arrebatar el control de los sindicatos de trabajadores de varias plantas maquiladoras.

Puede o no ser casualidad, pero las actuales huelgas y protestas laborales en Matamoros, Tamaulipas, en Nuevo León y en otras plazas, se parecen mucho a lo que se pretendía hacer en el norte de Coahuila, años atrás.

Pero en la actualidad no sólo las maquiladoras están en pie de guerra, cadenas comerciales como Coppel y Wal-Mart y, aunque parezca que no entran en esta ecuación, universidades como la Autónoma Metropolitana, la de Chapingo y la Autónoma Agraria Antonio Narro, también colgaron banderas rojinegras en sus accesos.

Llama la atención que esta problemática no hallada sido tema de las conferencias mañaneras del presidente López Obrador, ¿o no?