Mañana domingo, a partir de las 8 de la mañana, iniciarán operaciones las 3 mil 828 casillas autorizadas para recibir los votos de quienes, pese a la pandemia, la falta de entusiasmo, la apatía o el desaliento, estamos determinados a cumplir con nuestros deberes cívicos.

Huelga decirlo: será una jornada atípica, signada por los protocolos sanitarios forzados por una pandemia cuya primera repercusión fue obligar a la suspensión del proceso de renovación del Congreso durante cuatro meses. Más allá de eso, sin embargo, se trata de una elección exactamente igual a las demás: una en la cual todos debiéramos sentirnos obligados a participar.

Si usted aún tiene dudas respecto de la necesidad de acudir a la casilla correspondiente al domicilio de su credencial para votar, y esas dudas derivan del fundado temor a contagiarse del maléfico bicho denominado SARS-CoV-2, déjeme ofrecerle algunas sencillas orientaciones para disipar -o al menos disminuir- tales temores.

Primero: espérese a las 10 u 11 de la mañana para ir a votar. No vaya a primera hora, pues probablemente -debido a las condiciones especiales impuestas por la pandemia- las y los funcionarios de casilla tardarán un poco más en instalarse y poder recibir los votos de la ciudadanía.

Segundo: sea paciente. Dispóngase a esperar un poco más de lo habitual para emitir su voto, pues entre la necesidad de preservar la sana distancia y el cuidado requerido para evitar aglomeraciones en las casillas, el flujo de votantes seguramente será lento.

Tercero: lleve su cubrebocas y, si puede, lleve consigo un recipiente con gel antibacterial. Aplíqueselo antes de ingresar a la casilla e inmediatamente después de haber emitido su sufragio. En las casillas también habrá gel. Si usted no puede llevar el suyo utilice el otro.

Cuarto: no tenga contacto físico con nadie. Salude a la distancia a sus vecinos, a los funcionarios electorales y a quien se encuentre en la casilla. Tampoco se quede en el lugar más tiempo del necesario.

Quinto: si no desea tocar objetos en la casilla, lleve consigo una pluma o un marcador para emitir su voto. De esta forma, usted solamente deberá tomar su boleta, ingresar a la mampara, cruzar el logotipo de su preferencia y depositar la boleta en la urna.

Sexto: tenga especial cuidado de no tocarse la cara con las manos durante todo el proceso de votación. El virus, por regla general, lo introducimos nosotros mismos a nuestro organismo cuando, tras entrar en contacto con él, nos llevamos las manos a la boca, la nariz o los ojos.

Séptimo: al regresar a su casa, aplíquese nuevamente gel antibacterial, sanitice su credencial para votar y la pluma si la llevó consigo. Si el cubrebocas es desechable tírelo a la basura o si es reutilizable, lávelo de inmediato.

Octavo: si quiere extremar precauciones, quítese la ropa con la cual acudió a la casilla y dese un baño, con lo cual podrá asegurarse de eliminar todo bicho con el cual hubiera entrado en contacto.

Si seguimos estas simples reglas, es posible acudir a votar y reducir prácticamente a cero la posibilidad de contagiarnos y/o convertirnos en mecanismo de propagación del virus.

Fuera de este fundado temor, el de contagiarse del coronavirus, no existe pretexto para incumplir el deber de votar y construir juntos una de las decisiones relevantes de toda sociedad democrática: integrar uno de los órganos esenciales del poder público.

Aristas

La detención en Estados Unidos del exsecretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, es un duro, durísimo golpe para el prestigio del cual sigue gozando el ejército mexicano, pues implica la penetración, al más alto nivel, por parte del crimen organizado, de la institución castrense.

Las acusaciones son gravísimas: favorecer desde su cargo, a cambio de sobornos, al cártel de los Beltrán Leyva.

De acuerdo con la información revelada por las autoridades estadounidenses, Cienfuegos habría impedido operativos contra el citado cártel; promovido otros contra organizaciones rivales; favorecido la ampliación de poder territorial de Juan Francisco Patrón Sánchez, alias el “H2” en Sinaloa; presentado a los líderes de dicha organización con funcionarios corruptos; y advertido al H2 de la investigación conducida en Estados Unidos en su contra.

En otras palabras, quien fue el titular de la Sedena de 2012 a 2018 habría puesto al ejército mexicano al servicio de esta organización criminal, pues resultaría ingenuo pensar en la ejecución de todas esas actividades sin el involucramiento de múltiples integrantes de las fuerzas armadas en la ejecución material de las mismas.

Por ello, el juicio iniciado contra Cienfuegos no es solamente un proceso contra él, sino contra la institución en su conjunto. Lo peor de todo, como siempre, es el hecho de atestiguar su realización en el extranjero.

¡Feliz fin de semana!

@sibaja3

carredondo@vanguardia.com.mx

 

Carlos Arredondo Sibaja

Columna: Portal 

Periodista con más de 30 años de experiencia en medios de comunicación impresos y electrónicos. Ingeniero Industrial y de Sistemas por la Universidad Autónoma de Coahuila y Licenciado en Derecho por la Universidad del Valle de México. Además, es máster en Administración y Alta Dirección por la Universidad Iberoamericana y tiene estudios concluidos de maestría en Derechos Humanos en la Facultad de Jurisprudencia de la UAdeC. Se ha desarrollado profesionalmente en el servicio público, la academia y el periodismo. Integrante de la Comisión de Selección del CPC, del Sistema Anticorrupción de Coahuila.