Foto: Especial.
La actriz, una de las protagonistas de este filme de 2017, habló sobre los mensajes que se han derivado de la propuesta que ahora llega a sala de cine en México

Cuando en 2017 la directora Astrid Rondero y la productora Fernanda Valadez, crearon la película “Los días más de oscuros de nosotras” protagonizada por Sophie Alexander-Katz y Florencia Ríos, y al frente de un equipo compuesto en su mayoría por mujeres, ninguna se imaginaba las lecturas y reflexiones que con el tiempo suscitaría.

Ahora, casi cuatro años después de iniciar su recorrido entre distintos festivales de cine, incluidas dos nominaciones al Ariel por Mejor Ópera Prima y Mejor Actriz, llegará a las salas de cine de México este 21 de enero.

En entrevista con VANGUARDIA la actriz Florencia Ríos nos contó cómo fue el proceso de creación de estos personajes y qué ha significado para ella ver la evolución que ha tenido la propuesta a lo largo de los últimos años.

“Fue un proceso muy bonito de ver, íbamos de la mano, en donde justo existía esta convergencia entre las actrices, la directora, la fotógrafa, todo lo que estaba pasando con cada situación, con el guión, yo trabajé mucho a mi personajes a través del guión”, expresó, “fuimos construyendo este pasado de Sylvia, esta violencia con la que también creció y que de cierta manera ya está buscando otra vida, está buscando un futuro distinto, un estilo del vida al que normalmente había estado realizando, eso fue muy bonito”.

Con todo y que tuvo que aprender pole dance para interpretar a Sylvia, Florencia considera que lo sorprendente llegó cuando, al iniciar este periodo de presentaciones en festivales de cine, sucedió el movimiento Me Too en los Estados Unidos, con réplicas en todo el mundo, que cambiaron mucho las lecturas que ellas y los espectadores daban a la película.

“Creo que es una película muy importante para este momento que estamos viviendo, no solo de pandemia, sino también para el movimiento feminista, es una película que empodera muchísimo, el equipo fue en su mayoría mujeres”, expresó y respecto a la productora y la directora comentó que “son mujeres que hay que tener en la mira porque son personas que han estado haciendo mucho para que haya un lugar digno para la mujer en el cine que se hace aquí en México”.

Ríos comentó que el guión tenía sus intenciones, pero principalmente era un thriller psicológico “que hablaba mucho del pasado, del futuro, de la soledad, del encuentro, sí del poder de rol, de la mujer en un ambiente masculino, pero ya todo lo demás hasta a nosotras mismas nos sorprendió”.

Florencia Ríos. / Foto: Especial.

“Durante la ruta de festivales nos dimos cuenta que, por ejemplo, tuvimos muchos comentarios del lado masculino que llegaron a decir que la película era ‘odiahombres’, que estábamos exagerando, que eso no pasaba, y era muy chistoso porque justo desde el lado femenino nadie lo vio así”, agregó.

A pesar de estas lecturas que se volvieron centro de la discusión el filme también explora la intimidad entre dos mujeres, situación que destacó la actriz.

“La película no nada más habla de esto, sino también del encuentro entre dos mujeres. Hablo de una conexión en la que los seres humanos conocemos la intimidad a través del sexo, entonces es una forma de culminar el encuentro ínitmo entre dos adultos y justo cóm aquí ni siquiera te planteas que sean lesbianas, no, simplemente es el encuentro entre estas dos mujeres que viven y están viviendo estas situaciones tan bella y tan complicada como es Tijuana”, dijo.

En el marco de la pandemia y con todas las experiencias antes mencionadas, Florencia considera que “fue una bendición que no lo viera desde este lado tan racional”.

“Me ha hecho ver el proceso tan maravilloso que se puede ver en el cine con tu trabajo, de decir, en ese momento estaba pasando esto y ahora ya pasaron los años y lo estoy viendo desde una forma muy distinta que cuando lo estaba haciendo no me preocupaba por eso, como que de cierta forma yo todavía vivía en una burbuja”, concluyó la artista, quien también mencionó la relevancia que tomó la discusión sobre el papel de las mujeres en el cine —uno que se mantiene en un bajo porcentaje con respecto a la participación masculina— y a las estructuras de poder y abuso que aún perduran en este y otros ámbitos.