Durante el ejercicio fiscal 2014 y por segunda ocasión desde que se dispone de información comparable sobre las finanzas públicas estatales, es decir desde el año de 1998, la capacidad de inversión neta del Gobierno del Estado de Coahuila resultó negativa. El otro año con inversión neta negativa correspondió al 2012, primero de la gestión de Rubén Moreira. Se puede consultar la información empleada para elaborar este artículo en el Anuario Estadístico y Geográfico por Entidad Federativa 2015, divulgado por el INEGI en su página de internet (http://www3.inegi.org.mx/sistemas/biblioteca/ficha.aspx?upc=702825077297).

En el 2014, el Gobierno de Coahuila contrató financiamientos por 2 mil 433 millones de pesos y pagó por concepto de servicio de deuda 4 mil 673 millones, lo cual arrojó un flujo negativo (servicio de la deuda menos nuevos créditos) de 2 mil 241 millones de pesos, monto que superó los mil 869 millones destinados a la inversión pública ese mismo año en una cantidad de 371.2 millones de pesos. La inversión negativa dos años antes fue de 11.5 millones. Lo que estas cifras significan es que la inversión pública neta en Coahuila es negativa, es decir, el flujo de financiamiento neto reportado es insuficiente para solventar la de por sí raquítica inversión efectuada ese año. En otras palabras, excluido el financiamiento neto del 2014 (nuevos créditos menos el servicio de la deuda) los ingresos presupuestales alcanzaron para pagar el gasto corriente y el servicio de la deuda, pero no para fondear el monto total de la inversión. Dos años antes, en el 2012, la inversión neta negativa fue de 12 millones. 

Esta situación se refleja en el desplome de la inversión pública en los egresos brutos del gobierno de Coahuila, misma que pasó de porcentajes del 12 por ciento durante las administraciones de Rogelio Montemayor y Enrique Martínez, al 4 por ciento en el 2014. Este coeficiente es el menor registrado durante todo el periodo. Los valores máximos se alcanzaron durante el sexenio de Humberto Moreira, con un promedio del 19.1 por ciento, pero a diferencia de los gobiernos previos en que la inversión se apoyó fundamentalmente en el ahorro público, en la administración de Humberto Moreira se financió “de prestado”. De hecho, si restamos a la inversión realizada durante toda esa administración el financiamiento neto, obtenemos un valor negativo de 11 mil 490 millones de pesos: La deuda neta superó en esa cantidad a toda la inversión pública acumulada en el sexenio.

Si analizamos la participación del financiamiento en los ingresos brutos del gobierno de Coahuila, observamos que el coeficiente fue del 3 por ciento durante los últimos dos años del periodo de Rogelio Montemayor, 0 por ciento en los seis años de Enrique Martínez, 17 por ciento durante el sexenio de Humberto Moreira, con picos del 42.3 en el 2010 y 52.4 en el 2011. ¡Esos dos años la contratación de deuda fue equivalente a la mitad de los ingresos totales! Y durante los primeros tres años de Rubén Moreira, el crédito representó el 2.4 por ciento de los ingresos brutos acumulados, con el agravante de que estos recursos no han servido para financiar la inversión, sino para pagar el servicio de la deuda.

Por lo anterior, el servicio de la deuda como porcentaje de los egresos brutos totales del Gobierno de Coahuila saltó del 2.4 por ciento en 1998 al 11 en el 2014.

Si consideramos los niveles de inversión neta de las administraciones de Montemayor y Martínez, el Gobierno de Coahuila podría haber realizado inversiones de más de 5 mil millones de pesos en el 2014 sin haber acudido al crédito.

Y el desastre de las finanzas públicas estatales se dio a pesar de que los ingresos totales crecieron un 120.4 por ciento en pesos constantes entre 1998 y el 2014 (una tasa de aumento anual real del 5.1 por ciento) y las participaciones y aportaciones federales se duplicaron en el mismo lapso (con aumentos reales cada año del 4.6 por ciento).

Según información proporcionada por el Gobierno del Estado de Coahuila a la Unidad de Atención de Transparencia, fechada el 1 de agosto del presente, el saldo de la deuda pública bancaria directa al 31 de julio del 2016 es de 37 mil 018.053 millones de pesos. A esta cantidad se adiciona un crédito PROFISE (Cupón cero), de un monto de 596.929 millones de pesos. Es decir, los pasivos bancarios son de 37 mil 614.982 millones de pesos.

Pero lo más grave son las perspectivas de un deterioro aún mayor en los años por venir: La situación financiera del Gobierno federal también se ha debilitado y la presión que están ejerciendo las agencias calificadores hacen prever ajustes adicionales en los presupuestos de gasto. Esto se reflejará en los montos de las participaciones y aportaciones federales al gobierno de Coahuila, las cuales representan cuatro quintas partes de sus ingresos brutos totales. De igual forma, se anticipa que las tasas de interés seguirán aumentando. Con los niveles actuales de endeudamiento del gobierno de Coahuila, cada punto de incremento en las tasas de interés nominales ocasionará 376.15 millones de pesos más en el pago de intereses. De igual forma, la capacidad de endeudamiento neto adicional es prácticamente nula y en los años subsecuentes habrá que empezar a liquidar el principal de la deuda. Si distribuimos proporcionalmente el saldo actual en los 30 años de plazo para pagarla, habrá que agregar mil 252.833 millones de pesos al servicio actual de la deuda. Esta combinación de factores puede llevar el servicio de la deuda a porcentajes superiores al 15 por ciento de los egresos brutos totales. ¿Qué hacer?

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