Si bien las autoridades son las encargadas de definir la ruta a seguir, la sociedad en su conjunto tiene una corresponsabilidad para ‘domar’ la pandemia

A estas alturas de la contingencia sanitaria, no quedan dudas de que la pandemia por el COVID-19 es el mayor reto de este tipo que el mundo ha afrontado en décadas.

Una circunstancia de este nivel amerita las mejores respuestas para encarar la situación.

Como se ha dicho en reiteradas ocasiones, las respuestas deben ser encabezadas por las autoridades de los diferentes niveles, pero también por todos los sectores de la sociedad.

El comentario viene a cuento por las distintas cifras que se han conocido en las últimas horas y que apuntan a que la situación se ha agravado en México y Coahuila, pese a haber entrado en una etapa que se ha denominado como la nueva normalidad.

La Secretaría de Salud federal reveló ayer que las cifras de contagios y decesos, producto del coronavirus, fueron las segundas más altas desde que comenzó la contingencia.

La jornada de ayer fue sólo superada en el rubro de contagios por la del 18 de junio cuando se registraron 5 mil 662, mientras que en fallecimientos sólo se reportaron más el pasado 3 de junio, cuando hubo mil 92 muertes. Sólo el 3 y el 21 de junio han rebasado la barrera de los mil decesos.

Esta situación se ve replicada en Coahuila, en donde el pasado sábado también se registró el día con más contagios, cuando hubo 147, además de que esta semana que concluye fue la que tuvo más infectados. Lo cual, como ha explicado la autoridad estatal, se derivaría de un mayor número de pruebas aplicadas.

El incremento en el número de contagios y decesos se ha disparado durante junio en ambos niveles, justo cuando se concluyó con la etapa de la Sana Distancia para pasar a una nueva fase denominada nueva normalidad.

A nivel nacional, en 21 días se ha reportado el 49.8 por ciento de los contagios y el 54 por ciento de los decesos de toda la pandemia. Situación similar se vive en Coahuila: en lo que va de este mes se han presentado 58 por ciento de los infectados y 46 por ciento de las muertes.

Ante una circunstancia de este tipo se debe preguntar si estas cifras estaban dentro del cálculo de las autoridades cuando decidieron que habría que relajar, aunque fuera mínimamente, las medidas de confinamiento en aras de reactivar la economía, lo cual también resultaba de una necesidad imperiosa.

En caso de que esta curva ascendente no estuviera dentro de los pronósticos que consideraban los expertos, habría que valorar la necesidad de reajustar.

Esto no es sinónimo de decidirse por salud o economía, sino que debe encontrarse un punto medio en el que no se descuide ninguna de las áreas.

Ya que como lo estableció esta semana la Organización Mundial de la Salud, México y América Latina están entrando en una nueva etapa más “peligrosa”.

Vale la pena insistir, si bien las autoridades son las encargadas de definir la ruta a seguir, la sociedad en su conjunto tiene una corresponsabilidad para “domar” la pandemia.

Seguir las recomendaciones de los expertos, como no salir más que para lo verdaderamente necesario, así como el uso de cubrebocas, debe ser parte de nuestra aportación.

Así se verá si estamos entendiendo y atendiendo esta nueva normalidad.