Foto: Jetza Múzquiz
Afuera de tiendas más concurridas se colocaron patrullas de la Policía Preventiva Municipal

A temprana hora de la mañana, camiones repartidores de bebidas alcohólicas comenzaron a abastecer a las sucursales de la cadena comercial 7-Eleven con cerveza, lo que despertó a la ciudadanía que no quería dejar pasar la oportunidad de adquirir el producto.

Sin embargo, la desorganización, sumado a las nulas medidas de higiene de los compradores, los cuales formaron largas filas afuera de los distintos establecimientos, obligaron a las autoridades a actuar y suspender la venta de cerveza.

 

En varios puntos, los clientes llegaron a las tiendas sin cubrebocas, sin respetar la sana distancia y actuando de forma desesperada, cegados por conseguir alcohol como si en su vida fuera lo más importante que existe.

La Comisión de Seguridad y Protección Ciudadana, Protección Civil del Estado y el Gobierno Municipal tomaron cartas en el asunto y visitaron los establecimientos 7-Eleven donde se reportaban las filas masivas.

Como resultado, para las 15:30 de ayer se empezó a prohibir la venta de cerveza; la cadena comercial podía seguir operando y vendiendo cualquier otro producto, pero el alcohol estaba prohibido para evitar los conglomerados.