Muchos y muy poderosos enemigos internos tiene la 4T de Andrés Manuel López Obrador. Pero ahora el Presidente y el fiscal general de la nación, Alejandro Gertz Manero, se quieren meter al callejón de las trompadas con la agencia antidrogas estadounidense (DEA) y el Departamento de Justicia de esa nación. Todo esto por el caso del general Salvador Cienfuegos. Qué necesidad.

Esto nos remite a otro de los grandes conflictos que ha tenido el gobierno de México con la DEA. El caso del asesinato (1985) del agente antidrogas Enrique Camarena Salazar, torturado por el narco en Jalisco, un caso que para EU sigue vigente.

Y no es ajeno al caso Manuel Bartlett Díaz, ahora alto funcionario en la 4T, cuando los capos ejecutores de Camarena, Miguel Ángel Félix Gallardo, Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo, portaban credenciales de agentes federales de la Secretaría de Gobernación, cuyo titular era, precisamente, Bartlett Díaz.

Era el sexenio de Miguel de la Madrid y es imposible que Bartlett no estuviera informado de las actividades de la DEA, el FBI o la CIA, agencias que siempre trabajaron en México muy ligadas a la Dirección Federal de Seguridad, la policía política dependiente del secretario de Gobernación.

Hoy la DEA choca de nuevo con el gobierno mexicano por el caso Cienfuegos. El fiscal Alejandro Gertz amenaza con una demanda. Se trata de la agencia que no ha olvidado a Manuel Bartlett y que lo sigue requiriendo en una corte de Los Ángeles por la muerte de Camarena. La DEA no olvida, es un hecho de todos conocido, tanto así, que hoy su fugitivo más buscado es Rafael Caro Quintero, con 20 millones de dólares de recompensa.

Y aquí únicamente vamos a recalcar en lo que ya hemos insistido; en la inexplicable presencia de Manuel Bartlett en la 4T.

Porque la negra historia de Bartlett incluye, entre otras cosas, el asesinato en 1984 del periodista Manuel Buendía por agentes de su policía política. El caso Camarena en 1985. El asesinato de los frentistas Xavier Ovando y Román Gil, un crimen ligado a la “Caída del Sistema” (Bartlett), del fraude electoral de 1988.

Hace algún tiempo, este columnista recurrió a las oficinas de la DEA en Los Ángeles por el caso de un amigo (Joe Mondaka) preso en California. En ese entonces la oficina estaba en el lujoso Hotel Bonaventure. El funcionario de la DEA identificó al suscrito a través de sus amplios archivos como un exagente federal de la época del caso Camarena. Aconsejó a este columnista que el asunto de Mondaka era un caso que debería indagar con el FBI. Tras la corta entrevista, el oficial acompañó al suscrito a las puertas del elevador y antes de despedirse preguntó que si conocía alguna novedad del caso Camarena, si tenía información y si querría, acaso, colaborar al respecto. Negando tal posibilidad el suscrito pudo corroborar que, en efecto, la DEA no olvida.

Concluimos diciendo que desde el 2017, el senador Armando Guadiana se ha burlado de Humberto Moreira porque, al invitarlo para el Super Bowl LI, en Houston, Humberto no asistió. Ahora pues, si don Armando es tan retador ¿Por qué no invita a su amigo Bartlett al Súper Bowl LV del próximo 7 de febrero en Tampa, Florida?

Bartlett no cruza a EU desde 1985, el año en que fue asesinado Enrique Camarena Salazar. Cierto, la DEA no olvida.