Resulta obligado preguntar, desde luego, si detrás del elevado número de casos no se ubica un fenómeno de corrupción. Y la pregunta es más pertinente en la medida en que se han revelado los mecanismos de la detección.

De acuerdo con cifras de la Administración Fiscal General de Coahuila, en los últimos cuatro meses han sido detectadas más de 2 mil empresas o negocios que han evadido o eludido el pago del Impuesto Sobre Nóminas, una de las fuentes de ingreso más relevantes para las arcas del Estado.

Las detecciones realizadas por la dependencia, según declaraciones de su titular, Javier Díaz, implican que los contribuyentes identificados no estaban registrados como causantes de dicho impuesto, declaraban menos de lo que deberían o declaraban de forma irregular.

La ruta para detectarlos ha sido el cruce de información con otras instituciones como el Servicio de Administración Tributaria del Gobierno de la República o el Instituto Mexicano del Seguro Social, ante quienes los contribuyentes deben realizar declaraciones relacionadas con los impuestos retenidos a sus trabajadores o los movimientos de empleados.

¿Cuánto más puede incrementarse la recaudación del ISN en la entidad producto de estos hallazgos? Esa información no la conocemos, pero sin duda cualquier esfuerzo que redunde en la detección de “fugas” impositivas debe ser celebrado, pues la obligación de los contribuyentes es cubrir sus obligaciones fiscales y la del Gobierno garantizar que eso ocurra.

Llama la atención, sin embargo, el número de casos detectados: más de 2 mil. Se trata de una cifra importante que hace pensar en la existencia de múltiples mecanismos para evadir o eludir el cumplimiento de esta obligación.

Valdría la pena por ello que en el proceso de cerrar los espacios que permiten a los contribuyentes vadear el cumplimiento de esta responsabilidad se realice un diagnóstico preciso de las causas detrás del fenómeno, pues al menos a primera vista no parece que se trate de casos aislados.

Resulta obligado preguntar, desde luego, si detrás del elevado número de casos no se ubica un fenómeno de corrupción. Y la pregunta es más pertinente en la medida en que se han revelado los mecanismos de la detección: el cruce de información con dependencias federales.

De la explicación del Administrador Fiscal General de Coahuila se desprende que los malos contribuyentes identificados sí realizan correctamente sus declaraciones ante el SAT y ante el IMSS, pero no ante las autoridades locales. En otras palabras, se trata de contribuyentes identificados que tienen una operación regular y que está a la vista de todos.

¿Por qué un contribuyente siente la obligación de declarar correctamente el número y salario de sus empleados ante el SAT o el IMSS, pero no ante la Administración Fiscal General de Coahuila? La respuesta que se antoja más obvia es que tales contribuyentes consideran que no habrá consecuencias o creen poder eludirlas en última instancia.

Si la suposición es cierta, las autoridades fiscales estatales tendrían que cuestionarse la razón por la cual existe esta creencia entre los contribuyentes y, a partir de ahí, implementar las medidas necesarias para garantizar que la evasión y la elusión del ISN sea de una menor magnitud e, idealmente, desaparezca.