Jorge Fons, director de cine mexicano y ganador de tres arieles, recibió la medalla de la cátedra Ingmar Bergman, de difusión cultural y de la máxima casa de estudios, la UNAM. Foto: Cuartoscuro
El realizador, quien se ha definido “más cinéfilo que cineasta”, ha sido galardonado con el Premio Nacional de Bellas Artes en 2015 y la Medalla Cátedra Ingmar Bergman.

Como un audaz enamorado del cine que, “hay que decirlo hasta el cansancio, es cultura”, así como amante del teatro, el director, actor, maestro, sindicalista y guionista mexicano Jorge Fons Pérez llega hoy a las ocho décadas de vida. 

Su mensaje respecto a que “el cine sirve para vivir, sirve para todo, para amar a los demás” sigue vigente como lo demuestran sus películas como director, además de sus cortos y documentales, que han sido acompañados con telenovelas y obras teatrales, entre un sinfín de actividades artísticas. 

El 23 de abril de 1939 nace en Tuxpan, Veracruz, uno de los nueve hijos de la oaxaqueña María Pérez Ruiz y el catalán Luis Fons, quienes después de residir en varias partes del país, se establecen en Tlalnepantla, municipio mexiquense conurbado de la Ciudad de México

Desde joven se interesó por el arte, a mediados de los años 50 trabajó en teatro estudiantil, además de estudiar con los directores Enrique Ruelas y el japonés Seki Sano, considerado “el padre del teatro en México”. 

Miembro fundador de la compañía Teatro de Tlalnepantla, también es dirigido por José Luis Ibáñez en funciones teatrales que se ofrecían en la Casa del Lago y luego colabora con el dramaturgo y director polaco Ludwik Margules

Además participó en obras de radio, en programas del Canal Once que forma parte del Instituto Politécnico Nacional. Dirigió obras como “El corrido de Pablo Damián”, en 1966, y dirigió la escena de la ópera “Orfeo” de Monteverdi. 

Más adelante volcó su interés hacia el séptimo arte, en 1963 entró al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), adscrita a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y cuatro años después formó parte de la primera generación de egresados. 

Junto a compañeros como Jaime García Terrés y Manuel González Casanova pugnó por el acceso de las nuevas generaciones al ámbito cinematográfico, en ese entonces muy cerrado; “según decían en el sindicato, había más directores que películas y no era posible entrar a la industria”, recordó en una conferencia. 

Pero insistió hasta convertirse en asistente en la filmación de “Los bienamados” con el capítulo “Un alma pura”, película de 1965 producida por Manuel Barbachano Ponce y dirigida por Juan José Gurrola y Juan Ibáñez, con quien luego trabajaría en “Los caifanes” como coordinador artístico. 

En 1965 el Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica convoca al Primer Concurso de Cine Experimental y Fons Pérez participa con uno de los seis episodios del largometraje “Amor, amor, amor”, que queda en tercer lugar. En ese tiempo se dedica, además, a la publicidad. 

Su primera cinta es “La sorpresa”, que formó parte con Manuel Michel (“Yvonne”) y Tito Novaro (“El dilema”) de la cinta titulada “Trampas de amor”, a cargo de la productora independiente Cinematográfica Marte. Años después el realizador comentaría que en su primera película como director no pudo decir la frase “luces, cámara y acción”, típica para comenzar el rodaje, “porque no había ni luces”. 

Le siguieron “El quelite”, de 1969, que recibió críticas adversas; dirigió al año siguiente el cuento “Nosotros” del largometraje “Tú, yo y nosotros”, ganador de su primer premio Ariel en la categoría de Mejor Director. 

El 6 de marzo de 1971 ingresó a la Sociedad General de Escritores de México (Sogem). Ese mismo año adapta y dirige “Los cachorros”, cinta a la cual le siguen “Jory” en coproducción con Estados Unidos, “Cinco mil dólares de recompensa” y el episodio de “Caridad”, la cual forma parte de la película “Fe, Esperanza y Caridad”, de 1973. 

Tres años después presenta “Los albañiles”, basada en el libro de Vicente Leñero quien la adaptó para el cine junto al propio Fons y Luis Carrión, protagonizada por los primeros actores Ignacio López Tarso y José Carlos Ruiz; por el cual es reconocido en el Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale) en 1977, con el Oso de Plata a la Mejor Dirección

En esa década de los 70 el cineasta veracruzano viaja por varias naciones y realiza documentales como “Así es Vietnam”, “La ETA” sobre una escuela tecnológica agropecuaria de Michoacán, “Templo Mayor” y la serie de video para televisión “Indira Gandhi”. 

En 1986 asume la secretaría general de la Sección de Autores del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica, además de presentar “Diego Rivera: vida y obra”. 

Se acerca entonces a la pantalla chica y comienza su participación como director en telenovelas, entre ellas “Yo compro esa mujer”, “La casa al final de la calle”, dos partes de “El vuelo del águila”, “Si Dios me quita la vida”, “Mi corazón es tuyo” y “Sueño de amor”, además de colaborar en otras producciones como “Gitanas”, Mi pecado” y “Mientras haya vida”. 

Regresó al cine con una película que rompió paradigmas y se convirtió en un clásico nacional: “Rojo amanecer”, con el guión de Xavier Robles y Guadalupe Ortega, que narra las vicisitudes que enfrenta una familia residente en la Unidad Habitacional Tlatelolco, durante la noche del 2 de octubre de 1968 cuando el Estado reprimió una manifestación pacífica de estudiantes. 

Aunque se estrena en octubre de 1990, la cinta que originalmente se titularía “Luces de bengala” tuvo problemas desde su financiación y producción hasta la distribución, pues las autoridades de la época la censuraron y “enlataron”, pero con el tiempo logró superar esos obstáculos hasta convertirse en un clásico.  

"Éramos cineastas, escritores, actores, mucha gente la que buscábamos hablar del hecho histórico desde la injusticia cometida (...) pero te enlataban, en el caso de las películas. Nuestro estreno fue un escándalo en su exhibición y en el público, porque los espectadores salían con coraje", comentó Fons durante una charla con estudiantes. 

Su siguiente trabajo también atrajo la atención mundial: “El callejón de los milagros”, de 1995, obtuvo nueve premios Ariel, el Goya a la Mejor Película Iberoamericana, tres Diosas de Plata, el Premio Especial del Jurado en San Sebastián y la mención de honor en la Berlinale por su narrativa. 

El guión es adaptado por Leñero y Fons de la novela homónima del egipcio Naguib Mahfuz

De 1998 a 2003 es presidente del Comité Coordinador de la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas año en el cual ofrece el cortometraje “La cumbre”. Siete años después da vida a “El atentado”, adaptación de una novela de Álvaro Uribe

En su trayectoria, Fons Pérez ha sido reconocido con el Oso de Plata, que recibió en 1976 en la Berlinale; el Goya, en 1996 por “El callejón de los milagros”; la Concha Nácar, en San Sebastián; y tres veces el Ariel de la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas

Durante el XX Festival Internacional de Cine en Guadalajara se le honra con la presea Mayahuel de Plata; en 2011 le entregan tanto el Ariel de Oro como el Premio Nacional de Ciencias y Artes, máximo reconocimiento del gobierno mexicano para enaltecer las aportaciones de civiles en el desarrollo nacional. 

El realizador, quien se ha definido “más cinéfilo que cineasta”, también ha sido galardonado con el Premio Nacional de Bellas Artes en 2015 y la Medalla Cátedra Ingmar Bergman que en agosto de 2018 le brinda la UNAM por su aportación a la cultura cinematográfica, además de que fue restaurada “Rojo amanecer”.