Foto: ADNPolítico
Desde hace 30 años, la CNTE se ha conducido por medio de la presión para obtener beneficios. Expertos opinan que nunca habían habían conseguido tanto con su movimiento

CIUDAD DE MÉXICO.– Cuando se pensaba que la propuesta educativa del presidente Andrés Manuel López Obrador iba a ser aprobada en ‘fast track’ por el Congreso y con el visto bueno de todos los sectores involucrados, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) volvió a salir a las calles para presionar por una propuesta favorable a sus intereses.

En 2013, cuando la reforma educativa de Enrique Peña Nieto, fue aprobada, el organismo disidente se mantuvo en pie de lucha contra la evaluación y ahora, seis años después —y con una nueva discusión educativa ya en el gobierno de Morena— la CNTE tienen en pausa la propuesta educativa.

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Para la consejera presidenta del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), Teresa Bracho, el actuar de la CNTE no es nuevo, pero el que se sienten a negociar con diferentes frentes como ha ocurrido, sí lo es.

“Lo que es nuevo es que se le dé la importancia que se le está dando a las presiones de la CNTE. Es parte del nuevo gobierno, jamás se había visto esto. La CNTE no negociaba con el secretario de Educación”, apunta en entrevista.

La experta comenta que el secretario de Educación tiene la obligación de negociar con quien tiene la titularidad del Sindicato, no con la CNTE, por eso la Coordinadora siempre negociaba con Gobernación, pero subrayó el hecho de que hoy se le está abriendo, incluso la puerta del Legislativo.