Cervantes hace en El Quijote varias alusiones a la Inquisición. Algunos comentaristas dicen que las hace de manera hostil y burlesca. Entre quienes eso afirman destaca el reconocido cervantista de origen yugoeslavo Ludovic OstercBerlan, de ideología  marxista ya fallecido, cuya actividad académica, ciertamente notable, la desarrolló  básicamente en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Con el título de “El Quijote, la Iglesia y la Inquisición”, Osterc publicó en 1972 un extenso ensayo sobre el tema. Menciona al efecto tres pasajes en los cuales, desde su perspectiva, Cervantes hace alusión a la Inquisición en su inmortal novela.

La primera alusión, “si bien leve”, según Osterc mismo reconoce, la ubica en la conversación  que Sancho Panza sostiene con la Duquesa en el castillo de ésta, durante el episodio de la primera  Dueña Dolorida. Sucedió cuando al anochecer pasan los tres carros alegóricos con sus encantadores y en medio de las hoguerasque iluminan el jardín se dejó oír una música que alegró a Sancho, quien dijo entonces a la Duquesa:

“-Señora, donde hay música no puede haber cosa mala.- Tampoco donde hay luces y claridad –respondió la duquesa.  A lo que replicó Sancho: - Luz da fuego y claridad las hogueras”.

De acuerdo a la interpretación de Osterc, en la última frase Cervantes usa la palabra “claridad” no sólo en su significado real, es decir, de “luz”, sino también en sentido figurado que sería “ilustración”. De donde desprende que Cervantes “insinuó que la cultura [la ilustración] llevaba a la gente a la hoguera” de la Inquisición. Lo cual según él se comprueba cuando Sancho finaliza la conversación diciendo: “y bien podría ser que nos abrasasen…las hogueras”. La verdad es que esta interpretación de Osterc parece no sólo ingenua sino francamente muy jalada de los cabellos.

El mismo autor señala que otro pasaje en que se menciona, “esta vez directamente”, al Santo Oficio o Inquisición, “es el de la simulada muerte [y supuesta resurrección] de Altisidora”. Dice que la ceremonia que al efecto se celebra es “como una burlesca crítica de los autos de fe en general” llevados a cabo por la Inquisición. 

En la tercera alusión al Santo Oficio ve Osterc “el ataque más virulento desatado por Cervantes contra esa terrible autoridad eclesiástica”.

La ubica en el pasaje en que ya de regreso a su pueblo luego de su tercera salida, Don Quijote y Sancho Panza encuentran en un prado al cura y al bachiller Sansón Carrasco rezando, escena descrita así por Cervantes:

“Y es de saber que Sancho Panza había echadosobre el rucio (su burro)...la túnica de bocací pintada de llamas de fuego que le vistieron en el Castillo de los Duques en la noche que volvió en sí Altisidora. Acomodóle también la coroza en la cabeza, que fue la más nueva transformación y adorno con que se vio jamás jumento en el mundo” (cap. 73 de la II Parte de El Quijote).

Exclama Osterc: “¡El asno ataviado con la vestimenta inquisitorial!” (84).

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