Resulta fascinante darse cuenta que después de los 60 años de edad aún es posible enriquecer la vida y generar cambios de paradigmas.

Las personas adultas muchas veces tenemos imaginarios que son una frontera para nuestra evolución, pues no nos permiten ir hacia donde podemos llegar. Los más jóvenes están dispuestos a ser puente para que los adultos entremos al mundo de la tecnología informativa, para tener la experiencia de transformarnos en cibernautas con la ventaja de contar en las alforjas con lo que hemos vivido, con lo que ya conocemos.

Pero hay temas generadores que propician la desaparición de estos imaginarios sin fundamento, acciones que se constituyen de manera orgánica en movimientos como lo han sido los talleres de los Cronistas del Renacimiento Mexicano organizados desde hace trece semanas por el Gobierno de México, la Sectur, la Conaliteg y la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas.

Casi 100 cronistas mexicanos –una parte mayores de 70 años– participamos en estos talleres sin precedentes, tanto por sus alcances como por haberse desarrollado en las condiciones de pandemia en medio de las estamos inmersos. Al inicio de los talleres algunos cronistas tuvieron dificultades para manejar la tecnología cibernética, pero salieron adelante.

Un gran ejemplo que en la clausura de los talleres se destacó es el del Cronista de Ciudad Guadalupe, don Abel Jiménez Garza, notable por su destacada y puntual presencia. Un hombre que rebasa los 90 años y está al día en materia de redes sociales. Abuelo del periodista Gilberto Miranda.

María Elena Maruri Carrillo, Cronista de San Antonio la Isla, Estado de México, antropóloga de profesión, escribió una carta de agradecimiento de la que citaré algunos renglones:

“Ahora, después de estos tres meses de mirar con otros ojos me doy cuenta que el desafío viene fuerte. Para mí, la tarea implica seguir haciendo labor de convencimiento entre la población y más a mi pesar entre los funcionarios municipales. Me preguntarán ¿el cambio?, ¿qué es el cambio?, ¿sustentabilidad? y ¿para qué? Si siempre es lo mismo”.

A mi ver los cronistas representan lo mejor de los ciudadanos de sus ciudades, pueblos mestizos, pueblos originarios, comunidades universitarias y barrios. Los cronistas son el pulso de la vida cotidiana, los fedatarios de que lo que ocurre a sus conciudadanos en el plano social, en el político y en el económico. Una nueva mirada de la crónica mexicana renace ahora con la visión de la sustentabilidad teniendo más claro que debemos impulsar como líderes de opinión los Objetivos de Desarrollo Sustentable.

El viernes 31 de julio fue la clausura de los talleres del Programa Cronistas del Renacimiento Mexicano. El producto de los talleres será más de 40 libros-guía sobre Pueblos Mágicos y lugares con patrimonio cultural o natural.

En el marco de la ceremonia virtual el Ing. Miguel Torruco Márquez, secretario de Turismo en México, ante mi solicitud sobre organizar un Foro sobre Turismo Sustentable y Crónica Incluyente en el contexto del Tianguis de Pueblos Mágicos que se desarrollará en noviembre de este año; de inmediato contestó que apoyaba la propuesta.

Los cronistas participantes aprendimos a valorar al equipo del maestro César Daniel González Madruga, joven y brillante director de Ordenamiento Territorial Sustentable de la Sectur; a la maestra Kenia Hernández, a la maestra Edna Bautista y a ese hombre pleno de sabiduría y generosidad: el maestro Alejandro Cea cuya vida y propósitos merecen un artículo editorial aparte.

En esta experiencia aprendimos los cronistas a revalorarnos y a disfrutar de nuestra compañía virtual, pero entrañable; muchos nombres de personas cuyas obras habíamos leído ahora tienen un rostro. ¡Aprendimos todos!