Primer acto

De 2009 a 2012, Enrico Peñini reune a un grupo de jóvenes “castrati” de responsabilidad ética con la nación para conformar una generación “dorata” que abanderaría el futuro del “tricolore istituzionale”. El elenco era “impressionante”: Cesare Duarte, Betino Borge, Xavier Duarte, Uberto Moreira, Rodrigo Medina, Adres Granier, Roberto Sandoval, Eugene Hernández, Egidio Torres Y Tomasso Yarrington.

Para 2019, “tutti” sin “eccezione” han enfrentado cargos de peculado y/o lavado de dinero y/o desvío de fondos y/o están prófugos y/o han ganado amparos para defenderse y/o han sido encarcelados.

El respetable aplaude a rabiar y les menta la madre. Pocos lagrimean en silencio, pero también aplauden con la punta de los dedos.

Segundo acto

Después de 6 años, Enrico Peñini entrega el país al nuevo Padrino Adres Manuelo. Lo hace con el país en llamas; colmado de “corruzione”, “impunitá” y miles de muertos, secuestrados, desaparecidos y desplazados por la inseguridad pública.

Como resultado, su partido, “il tricolore istituzionale” quedó hecho polvo en las elecciones de 2018; Adres Manuelo obtuvo el 52.96 de la votación y carro completo en el Cámara de “Deputati” y el “Senato”.

“Il tricolore istituzionale” no entiende que sucedió. Camina cual gallina descabezada y desplumada rumbo al matadero.

El respetable aplaude a rabiar y le menta la madre a Peñini y sus secuaces. Les arroja vasos con refresco, platos de nachos, bolsas de palomitas (de garnachas y de tacos de trompo introducidas de contrabando).

Tercer acto

Sin autocrítica para refundar “il tricolore istituzionale”, sus tribus internas con sus rostros pintados y sus cuerpos cubiertos sólo con pieles de mapache se pelean entre sí a “huesazos” de dinosaurio. Sobreviven los jefes de 3 tribus: Jose Narro, Alessandro e Ivonne para elegir uno como su dirigente máximo.

Con el olfato de sus 47 años de militancia, José huele que las elecciones están arregladas (como siempre) e indignado renuncia -al “tricolore”. Ivonne en tono de “vistima” dice: “me quedo para competir contra las cúpulas del ‘tricolore’”. Alessandro calla.

Termina la “elezione” interna del “tricolore” y a su más puro estilo, cultivado desde 1929, gana Alessandro con acusaciones de inflar padrones, comprar votos, embarazar urnas, coaccionar el voto y manufacturar votaciones atípicas del 100% en Oaxaca y Coahuila. 

“Il tricolore istituzionale” no entiende de nuevo que sucedió. Posa su cuerpo de gallina descabezada y desplumada bajo el cuchillo afilado y reluciente del carnicero de la historia. Su sangre salpica las paredes. Hasta ahí llegó.

El respetable aplaude a rabiar y emocionado grita: ¡si qué tizne a su madre el PRI! Lágrimas de odio e impotencia acumulados ruedan por los rostros de la mayoría.

@Canekvin