Después de la ceremonia 92 de los Premios Oscar, las actrices mexicanas optaron por usar vestidos brillantes en la fiesta de Vanity Fair en donde sin duda se robaron todas las miradas

Las actrices mexicanas Salma Hayek, Eiza González y Yalitza Aparicio desfilaron en la fiesta de Vanity Fair, ofrecida después de la gala de los Premios Oscar en Beverly Hills.

Salma Hayek fue una de las presentadoras en la edición 92 de los Premios de la Academia. Caminó por la alfombra roja y subió al escenario utilizando un espectacular vestido Gucci blanco cubierto de un hombro y con una abertura en la pierna izquierda, agregando como accesorio una tiara muy al estilo griego.

Pero para la fiesta de Vanity Fair, cambió la prenda de Gucci por un vestido midi azul de lentejuelas y mangas largas que fue menos favorecedor para su silueta curvilínea.

Hayek, de 53 años, se soltó el cabello y lo peinó en media coleta. Lució un maquillaje compuesto por sombras doradas, rubor y gloss. Combinó el collar plateado de su vestido con sandalias de tacón a juego. Agregó aretes colgantes.

Por su parte, la mexicana Eiza González dio una cátedra de glamour en el Centro Wallis Annenberg para las Artes Escénicas. Llegó ataviada con un elegante vestido dorado de la marca Galvan London, la prenda slip tenía un cuello halter y un largo que se arrastraba.

La estrella de “Bloodshot” apostó por un maquillaje discreto, compuesto por sombras doradas, delineador negro, labios nude y ligero blush durazno. Peinó su cabellera en un moño bajo y usó un brazalete de flores blancas y doradas.

La gran sorpresa de la noche fue Yalitza Aparicio, quien un año después de que “Roma” se alzara con el Oscar a Mejor Película Extranjera, volvió a la fiesta de Vanity Fair con un vestido rojo de Dolce & Gabbana, zapatos de Jimmy Choo y estilismo a cargo de Sophie Lopez.

Yalitza, de 26 años, lució un maquillaje compuesto por labial rojo y sombras brillantes. Peinó su cabellera en una coleta.

Al vestido de Dolce & Gabbana se sumó un vestido rojo con holanes en los costados y con cuello redondo -pronunciado de una forma muy ligera-, que lo único que tenía en común con el modelo anterior, era la misma gama tonal.