Más que una competencia esta ruta es un reto personal que invita a las personas a romper límites y superar sus expectativas. | Foto: Cortesía
Esta atleta saltillense se aventuró y cumplió la Travesía Baja 100, una caminata de la Costa del Pacífico al Mar de Cortez por el desierto de Baja California

La Travesía Baja 100 es una tradicional caminata que consiste en cruzar a lo ancho la Península de Baja California, un reto que exige condición física y mental, pero que es una gran experiencia, así la describió Lily Muñiz, atleta coahuilense, amante de la naturaleza y esta clase de desafíos.

“Es una caminata por el desierto central de Baja California, iniciando en Playa Altamira, que está en el Pacífico con una playa hermosa, pero de agua fría y arena obscura; y finalizando en Bahía De Los Ángeles, situada en el Mar de Cortez, que te recibe con agua cálida y una fina arena blanca”, así describió Lily esta aventura.

Una travesía de poco más de 110 kilómetros que Lily recorrió durante los tres días de actividad que componen el reto, el cual no está hecho para llegar primero, sino para ponerse a prueba a sí mismo.

“La caminata se realiza en 3 días; el primer día se caminan 55 kilómetros y lo hice en 13 horas, el segundo son aproximadamente 27 kilómetros que recorrí en 8 horas y el tercero 30 kilómetros, también en 8 horas”, platicó.

Deporte, amistad, acercamiento a lo elemental y a la naturaleza son las bases de una actividad de gran formación, un reto personal y sobre todo una experiencia de vida, así se describe este evento realizado tradicionalmente en el mes de noviembre y que este 2020 vivió su edición 34.

“El espíritu del evento es de aventura: no es una competencia sino una actividad en la que todos somos ganadores”, señala en redes Salvador León, organizador.

Lily Muñiz se autodescribe como una mujer de retos y que le gusta el montañismo, actividad que realiza con frecuencia para estar en contacto con la naturaleza a través del deporte y el bienestar personal; sin embargo, la Travesía Baja 100 fue muy diferente y dejó en ella una nueva sed por retos similares.

“Subo cerros en Coahuila y pensé que esa sería buena preparación para la caminata, pero el desgaste es muy diferente, el clima desértico influye mucho en el cansancio.

“Vi gente que desde el primer día ya no pudo continuar a causa de sus ampollas y a algunos más se les cayeron las uñas
 orgullosamente puedo decir que la terminé”.

La ruta está llena de lugares emblemáticos como la Misión de San Borja, así como los paisajes que ofrece el Gran Desierto de la Zona Central plagado de Pinturas Rupestres en Montevideo, así como valles llenos de cardones y cirios. Sin duda, escenarios que enamoran a cualquiera y los llenan de energía.

Ahora, Lily Muñiz tiene nuevos retos en mente: “Lo siguiente sería entrenar para subir algún volcán o atravesar Baja California en forma horizontal en la Ruta del Misionero (una caminata de 30 días y mil kilómetros que se realiza entre febrero y marzo).

Finalmente, Lily dejó un mensaje para todos: “Date la oportunidad de retar a tu cuerpo, te puede sorprender de lo que eres capaz. 

Por mi parte fue muy interesante sentir que lo tenía todo en donde no tenía absolutamente nada, esa conexión que tienes contigo mismo es difícil de conseguir y bastaron 3 días para saber que soy sumamente afortunada de poder hacer lo que me gusta, de conocer gente que comparte la misma pasión por el trekking y poder hacerlo en un lugar con un paisaje tan bello, y que está en nuestro propio país no tiene precio”.