Con todo y la necesidad de respetar el principio de presunción de inocencia, Manuel Bartlett está siendo señalado hoy por hechos que convocan a pensar en corrupción

El periodista Carlos Loret de Mola y su reportera Arelí Quintero han puesto en circulación una investigación según la cual el director General de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett Díaz, poseería una fortuna muy superior a la que declaró cuando asumió su cargo actual.

De acuerdo con el trabajo periodístico, el poblano habría utilizado a su actual pareja –con quien no está legalmente casado– y a sus hijos para “encubrir” el monto real de una fortuna integrada por 25 propiedades inmobiliarias –23 casa y dos terrenos– cuyo valor comercial podría superar los 800 millones de pesos. 

El punto clave del reportaje es que éste viene acompañado con la documentación oficial, obtenida del Registro Público de la Propiedad, mediante la cual queda claro que no se trata de una especulación sino de una realidad demostrable.

Ante la publicación, y hasta el momento de cerrar este espacio, la única reacción conocida del titular de la CFE era un tuit que publicó a las 10 con 17 de la noche, ayer, afirmando que los autores del reportaje “han montado un sainete en radio con mentiras y afirmaciones que rechazo categóricamente”. Además, calificó de “periodismo venal” el trabajo.

Todo mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, establece uno de los más importantes principios jurídicos, y por ello no puede afirmarse que Bartlett sea culpable de haber incurrido en alguna irregularidad.

Sin embargo, es evidente que el trabajo periodístico ha puesto sobre la mesa datos concretos que, en cualquier caso en el cual se ve envuelto un político, llaman a sospecha y hacen reaccionar a la opinión pública. Y a la instalación de la sospecha contribuye sin duda el pasado de Bartlett, pasado que no se olvida por el hecho de que ahora alinee en la 4T.

Por ello justamente no basta que se “rechacen” los señalamientos, pues no se trata de opiniones sino de hechos concretos: ahí están los datos oficiales de las 25 propiedades inmobiliarias que parecen retratar claramente al titular de la CFE como poseedor de una envidiable fortuna.

Lejos de disipar las dudas, el hecho de que el exsecretario de Gobernación, en tiempos de Carlos Salinas de Gortari, no salga a fijar una postura clara en relación con el reportaje, además de que ningún integrante del Gobierno de la República haya salido hasta ahora en su defensa, tan sólo genera un vacío informativo que se llena con especulaciones.

La autodenominada “cuarta transformación” ha establecido como su principal activo la “honestidad a toda prueba” de sus integrantes y ha planteado como su principal propósito el erradicar la corrupción de la vida pública del País. Con todo y la necesidad de respetar el principio de presunción de inocencia, Manuel Bartlett está siendo señalado hoy por hechos que convocan a pensar en corrupción.

Valdrá la pena en este sentido que el titular de la CFE, el Gobierno de la República y las figuras conspicuas de la clase política gobernante fijen postura sin ambigüedades frente al tema, pues se trata de un cuestionamiento imposible de disipar con un tuit, así como de un señalamiento que no se disipará en el ambiente sólo por efecto del tiempo.