ESTIMADA ANA:
Soy divorciada prácticamente desde que me casé. Ese matrimonio fue exprés, pero de esa relación tan corta nació mi hija, que ahora tiene 8 años. Mi ex esposo y yo habíamos sido novios desde que teníamos 15 años y nos casamos 12 años después.

Nuestro matrimonio duró un año exactamente y en ese lapso nació la niña, pues me embaracé inmediatamente después de casarnos. A veces me cuesta entender por qué terminó todo, después de tantos años de convivencia, después de estar juntos desde que éramos adolescentes.

Pero bueno, todo eso ya quedó atrás, ya pasaron más de 8 años y creo que con el tiempo lo he ido superando. Mi niña y yo nos quedamos a vivir en casa de mis papás y jamás volví a tener relación alguna con él.

Durante estos años, mi hija me ha preguntado por su papá en algunas ocasiones. Las preguntas que me ha hecho, se las he respondido siempre con al verdad, jamás tratando de ocultar nada o mentirle.

Ya en varias ocasiones, después de platicar con ella me quedaba con la preocupación de qué haría si algún día quisiera verlo. Y, cuando menos me lo imaginaba, ese día llegó. La semana pasada, así, sin rodeos, mi hija me dijo que le gustaría conocer a su papá.

Él tiene un negocio en el que le va muy bien y jamás nos ha faltado nada. De hecho él me dijo que de preferencia yo continuara sin trabajar para que estuviera al pendiente de la niña, que jamás sintiera la falta de sus papás. De hecho nuestra separación fue siempre de común acuerdo, en los mejores términos, pero simplemente nunca hubo contacto físico.

De hecho solo una vez vio a la niña cuando tenia un mes de nacida porque justamente estábamos finiquitando los trámites del divorcio. Y vive aquí también y atiende sus negocios. En estos años nunca he sabido que tenga una relación, sigue soltero dedicado a sus negocios.

Ahora no sé qué hacer ante la petición de mi hija. Sé perfectamente cómo y dónde encontrarlo y estoy casi segura que al decirle las intenciones aceptará el encuentro. En ese momento lo único que atiné a contestarle a mi niña es que tendríamos que ver la manera de encontrarlo, nunca le dije que es hasta cierto punto sencillo.

Tengo miedo de qué vaya a suceder después, de que él quiera convivir con ella más tiempo y se olvide de mí, sobre todo porque sé que con él, ella podría tener acceso a más cosas materialmente hablando. La verdad es que no ha sucedido, no he tenido contacto con él durante mucho tiempo porque su secretaria es quien me hace la transferencia bancaria, pero me siento celosa de lo que pueda pasar. 

Gloria

ESTIMADA GLORIA:
Como bien lo dices, ambos tienen derecho a conocerse y convivir. Ella tiene todo el derecho de conocer  su papá, sobre todo ahora que está tomando conciencia que su papá existe, que vive. Y es probable que esa inquietud le haya surgido porque ella ve como sus amiguitas o compañeros conviven con sus papás en el colegio, por ejemplo. No debe de ser algo inquietante para ti, sobre todo porque además dices que entre ustedes la separación fue cordial y quedaron en buenos términos. Valora la opción de una manera positiva para que el resultado sea así, positivo también. No tengas miedo de pensar que la niña se deslumbrará por las cosas materiales que su papá pueda darle. Al contrario, ella tiene derecho a disfrutar de las cosas que su papá tiene. 

Pero definitivamente antes de que exista un encuentro, él y tu deberán de acordarlo, que él realmente le interese el encuentro y hasta dónde está dispuesto a involucrarse en la vida de su hija física y afectivamente.

Por último, recuerda que para cualquier niño, es muy importante sentirse amado y protegido y quizá tu niña ya comience a necesitarlo.

ANA