En las promesas el Presidente de México dijo que había un programa para migrantes. “El [migrante] que quiera trabajar en nuestro País va a tener apoyo; status legal, visa de trabajo por un año”.

El 17 de enero del presente año, sin una solución realista, el gobierno mexicano recibió con una sonrisa a centenares de centroamericanos. Amables empleados del Instituto Nacional de Migración (INM) les dieron la noticia de que sólo tenían que registrarse para tener un permiso de estancia de un año sin ninguna restricción. Mil se registraron.

El 5 de febrero, AFP (la agencia de información mundial que ofrece cobertura rápida, contrastada y completa) dio a conocer que el INM informó que se fugaron en Chiapas al menos mil 300 migrantes, aunque 700 de ellos volvieron.

La verdadera causa de “la fuga” es que a la hora de la cena varios cubanos se amotinaron y amenazaron con prender fuego a las sobrepobladas instalaciones de ese centro. Había niños y sus padres corrieron despavoridos para ponerlos a salvo.

En abril, organizaciones humanitarias y medios difundieron videos en los que decenas de migrantes corrían despavoridos. Un dato importante es que la estación de Tapachula tiene capacidad para 900 personas, sin embargo, en el lugar se encuentran cerca de 3 mil 200 migrantes que buscan documentos de salida para avanzar por el País.

Sólo en abril se han detenido 11 mil 800. El presidente de EU, Donald Trump, considera el éxodo como una amenaza a la seguridad nacional estadounidense y exige a México que detenga a los migrantes.

En el tema migratorio, el mayor absurdo resulta ser “el juego de opuestos”, ser el muro invisible de EU para la contención de migrantes centroamericanos o dejarlos pasar a todos todo el tiempo. La conferencia mañanera iluminada con promesas huecas, pero se torna una noche oscura en la realidad a cuestas.

Javier Urbano Reyes, profesor investigador de la Universidad Iberoamericana y especialista en temas migratorios, señala que el Gobierno Federal debiera apoyarse en expertos. Los cubanos, hondureños, venezolanos, haitianos, africanos ya están pidiendo permiso ¡de asentamiento!

Por si fuera poco, ahora el Ejecutivo Federal mexicano, al referirse a un pasado confuso, pone la semilla del temor estratégico en forma por demás engañosa: “En el Norte –afirma– hemos tenidos problemas de asesinatos de migrantes en otros tiempos. No hay nada en la actualidad que haga pensar que en el Norte ya no murieran migrantes”.

Quien ahora ostenta la banda presidencial no era nadie, hasta que el Norte lo recibió con don de gente.

Por el cierre ¿temporal? de las oficinas de regularización y la falta información clara sobre los procesos que cada persona tendría que realizar para su estancia en México, lo que hay es incertidumbre, frustración y una desesperación peligrosa. No existe infraestructura migratoria, no existe personal capacitado, todo se quiere resolver con respuestas falsas y rápidas a los cientos de miles de migrantes que llegan al País. No se ve que exista un plan. En cambio se hace visible la nula capacidad del Estado mexicano para atender y responder. 

“La verdad no teme a las preguntas”, Sócrates.

¡Decídete a ser feliz hoy!

@_A_lfonsinaVértice
Alfonsina