Esta pequeña planta ha de tener seguramente un nombre científico. Todas las plantas tienen un nombre científico. Nosotros en el Potrero la llamamos lista.

¿Por qué le decimos así? Sucede que en los días de sol intenso, los de canícula o sequía, los más bochornosos del verano, las hojas de los árboles amarillean por el calor y por la sed. Las matas de los jardines y macetas se agostan y desfallecen. La lista, en cambio, cierra sus hojas y las coloca en tal manera que no les dé el sol de lleno. Luego, a la hora del crepúsculo, las abre nuevamente para que reciban la última luz de la tarde, la que no quema, la que da la vida.

Tengo un amigo que está pasando por una crisis económica difícil. Diversos quebrantos financieros lo obligaron a cerrar su empresa; debe dinero al banco y a sus proveedores. Aun así él y su esposa siguen llevando el mismo tren de vida que llevaban en tiempo de bonanza; vida a todo tren, de lujos y dispendios.

Me propongo regalarle a mi amigo una planta de lista a ver si aprende de ella. Pero lo dudo. Él no es tan listo como la lista.

¡Hasta mañana!...