En mi forzado encierro veo películas de ayer. Ésta que anoche puse es excelente. Se llama “Las Diabólicas”.

Confieso avergonzado que la primera vez que la vi fue por error. El Cine “Saltillo” presentaba de vez en cuando funciones de medianoche en las cuales exhibía películas “prohibidas” que hoy serían consideradas inocentes. En una de esas funciones vi “Las Tentadoras”, deliciosa comedia con Louis de Funès, y en otra “La Torre de Nesle”, en la cual la despampanante Silvana Pampanini aparece con el ubérrimo tetamen a los cuatro vientos. Cuando daban esas películas se formaba frente al cine una larga fila de carros de sitio –entonces no se llamaban taxis– para llevar después de la función a los erizados espectadores a sitios de pecado.

Una vez el empresario contrató equivocadamente “Las Diabólicas”. Era película francesa, su nombre era sugestivo. Pero de pornográfica no tenía nada. El film era de suspenso, uno de los mejores del género. Pensé que el cachondo público la iba a silbar. Me equivoqué. Al final de la película todos aplaudieron. Aquella noche los carros de sitio no tuvieron mucha ocupación.

Viendo películas como ésa no hay encierro que pese.

 

     ¡Hasta mañana!...