Variación opus 33 sobre el tema de Don Juan.

Simone Calignani, impresor veneciano, visitó a Don Juan en su casa de Sevilla.

El famoso seductor era ya anciano: bordeaba los 60 años de edad. Tenía el cabello cano y el andar dudoso; las arrugas de su rostro parecían heridas de batalla. Sus ojos, sin embargo, conservaban el brillo de la juventud, y había en su ademán la elegante prestancia de los antiguos tiempos.

Calignani le propuso a Don Juan que escribiera sus memorias. Él las publicaría en un libro que haría circular por toda Europa. Dividirían las ganancias por igual. Con el dinero que recibiría, y con el que ganaría él, los dos podrían pasar tranquilamente los últimos años de su vida.

El sevillano rechazó la propuesta sin dudar. Le dijo al visitante:

–No tengo memorias qué escribir. De corazón adentro tengo recuerdos, muchos. Puedo decir el nombre de todas las mujeres a quienes amé, y evocar las horas que pasé con cada una de ellas. Pero de corazón afuera tengo sólo olvidos. A nadie digo nada de mi vida, ni hablo nunca de quienes conmigo la vivieron.

Calignani regresó a Venecia sin haber logrado su propósito. Don Juan quedó en Sevilla, feliz con sus recuerdos y orgulloso de sus olvidos.

¡Hasta mañana!...