Ve más débiles las posibilidades de crecimiento en México, que calcula en 2.5% en 2016

Ciudad de México. Tras la baja de calificación de la deuda soberana de México por parte de Moody’s la semana pasada, esa agencia realizó una oleada de ajustes adicionales ante la caída de las expectativas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), del Distrito Federal, del Instituto para la Protección del Ahorro Bancario, así como de ocho de los principales bancos mexicanos, siete afiliadas financieras de esas entidades y prácticamente toda la banca de desarrollo del país.

En opinión de la agencia, México muestra posibilidades de crecimiento más débiles que las esperadas por la caída de los precios del petróleo, además del impacto económico que es consecuencia del bajo desempeño de Estados Unidos, su principal socio comercial.

“Estas acciones de calificación siguen la decisión de Moody’s de cambiar la perspectiva de la calificación de bonos del gobierno de México de E3, estable, a negativa, el pasado 31 de marzo. Junto con esto, Moody’s cambió el perfil macro de México de fuerte a moderado. Las revisiones consideran el impacto del cambio en el perfil macro en los perfiles financieros de los bancos, además de la evaluación de Moody’s de la probabilidad de que los bancos se beneficien de apoyo del gobierno”, argumentó.

La calificación que otorgan diversas empresas resulta una guía para los inversionistas sobre la calidad y capacidad de pago de quien solicita algún financiamiento, ya sea bursátil o bancario. Dependiendo de la calificación se aplican niveles de tasas de interés, particularmente. Eso quiere decir que un emisor de deuda puede pagar más o menos intereses de acuerdo con el grado de calificación que observen las agencias.

Desde la semana pasada Moody’s bajó la expectativa de México y de Petróleos Mexicanos, así como de la CFE y de la Ciudad de México. Este lunes anunció la baja de las entidades financieras de HSBC, Bancomer, Santander, Banamex, Banco Interacciones, Scotiabank, Inverlat, Banco Azteca y Banorte.

También, las gubernamentales Hipotecaria Nacional, Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), Nacional Financiera (Nafin), el Instituto para la Protección y el Ahorro Bancario (IPAB) y Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext).

De manera adicional, la agencia que se ubica entre las tres más influyentes a escala mundial, “colocó en revisión a la baja las calificaciones de depósitos, de emisor y de deuda senior y subordinada en escala nacional de México de 15 entidades”.

Ayer fundamentó su acción de cambio de perfil de las entidades financieras del país por el cambio en el perfil macro de México, “el cual establece el contexto dentro del que se evalúan los perfiles financieros de los bancos mexicanos, refleja las perspectivas económicas más débiles para México y los mayores riesgos que esto representa para sus bancos. Una combinación entre el efecto de los precios del petróleo y el crecimiento más lento al esperado, deterioraron la perspectiva económica de México. El debilitamiento gradual de la perspectiva de crecimiento de Estados Unidos, economía a la cual México se encuentra ligado, también ha tenido un efecto de desaceleración del crecimiento. Al mismo tiempo, las reformas estructurales adoptadas en 2013-14, aunque extensas, todavía se encuentran en proceso de implementación y todavía no se traducen en un impulso para el sentimiento económico local.

“Consecuentemente, ahora existe una probabilidad mucho más baja de que se acelere el crecimiento; Moody’s proyecta un crecimiento moderado de alrededor de 2.5 por ciento para 2016 y 2017. A pesar de la perspectiva económica menos favorable, Moody’s continúa considerando que las condiciones crediticias de México son un riesgo para los bancos, debido a que la cartera de créditos continúa creciendo a una tasa de más del doble que el PIB (producto interno bruto) nominal, y la expansión se encuentra enfocada en sectores particularmente riesgosos como son el consumo y pymes”, argumentó la agencia.