El Quijote II, 27

Don Quijote y Sancho Panza abandonan la venta (posada del camino) donde maese Pedro presenta el espectáculo de su mono adivino, y luego de tres días de caminar, escribe Cervantes:

“al subir de una loma, oyó [don Quijote] un gran rumor… [producido por] más de doscientos hombres armados de diferentes suertes de armas… Bajó del recuesto y acercóse al escuadrón, tanto que distintamente vio las banderas, juzgó de los colores y notó las empresas que ellas traían, especialmente una que en un estandarte o jirón de raso blanco venía, en el cual estaba pintado muy al vivo un asno como un pequeño sardesco, la cabeza levantada, la boca abierta y la lengua de fuera, en acto y postura como si estuviera rebuznando; alrededor de él estaban escritos de letras grandes estos dos versos:

No rebuznaron en balde El uno y el otro alcalde.”

En realidad el proverbio decía: “Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde”, que es como lo cita Gonzalo Correas en 1627 en su “Vocabulario de refranes y frases proverbiales”.

Tal versión va más de acuerdo con la experiencia que tuvieron dos regidores, no alcaldes, según se lee en el capítulo XXV de la segunda parte de la novela, quienes andaban en busca de un burro perdido en el monte. Se les ocurrió ir en dos diferentes direcciones e imitar el sonido que los asnos producen, que les salía muy bien a ambos porque eran hábiles rebuznadores, como ellos mismos lo aceptan, casi con orgullo.

Creyeron los alcaldes, o regidores, que el burro al oírlos acudiría a su encuentro y de esta manera lo encontrarían. Pero finalmente lo hallaron muerto y comido de lobos. Por ello tiene sentido decir: Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde, y no como hace la cita Cervantes.

El refrán indica que pese a las habilidades que algunos tienen para algo, por una u otra razón el resultado no es el esperado. Que es de balde.

@jagarciavilla