Como una buena noticia se recibe la que difundió hace unos días un grupo de saltillenses interesados en apoyar y proponer ideas para el rescate del Centro Histórico de nuestra ciudad.

Sergio Castillo Lara dio a conocer, la semana pasada, que es propósito de este movimiento de empresarios socioculturales del Centro Histórico de Saltillo “participar activamente con el quehacer de las autoridades en la toma de decisiones y en las políticas públicas que afectan directamente a la demarcación”.

En su exposición de motivos refieren el conocimiento y amor que tienen por las calles y callejones del Centro Histórico, sus espacios públicos y sus joyas arquitectónicas, y el trabajo que realizan día a día para dar a conocer la riqueza cultural de Saltillo y reforzar el sentido de pertenencia de los ciudadanos.

La generación de este movimiento se da en un momento clave para el Centro Histórico de Saltillo que, como bien lo ha documentado nuestro periódico, experimenta de unos años acá el éxodo paulatino, pero permanente, de moradores. Muchas de las casas habitación se encuentran en condiciones precarias debido, en muchas ocasiones, al hecho de ser propiedades intestadas. Así, algunas representan un peligro para los transeúntes por estar a punto de caer.

Sin embargo, no es el único reto que enfrenta el Centro Histórico. Es también la vialidad, la falta de remozamiento de callejones y calles y una atmósfera de inseguridad cuando avanza la noche.

Privilegiar, en el ámbito vial, al peatón está fuera de duda. No obstante, resulta indispensable que sea este también respetuoso de la normatividad vial, pues su falta de cuidado en las calles constituye un desafío para el automovilista que por más que intente, no podrá controlar el auto en ciertas condiciones, ya sea por falta de visibilidad o el mal estado del pavimento.

Embellecer el Centro Histórico es una de las prioridades que creo estarían en el punto alto de la lista. Se trata de un centro verdaderamente atractivo, pero al que le falta, sin duda, mayor inversión. Tres plazas próximas entre sí requieren ahora mismo de una atención inmediata y decidida: la Plaza Acuña, dotada de hermoso arbolado, necesita limpieza en sus alrededores y en la estructura de bancas que la integra. Asimismo, el Ángel de Jesús Contreras, hermosísima estatua, requeriría mayor protección del daño ocasionado por las palomas. Se ha hablado de un traslado a un sitio cercano, a fin de brindarle más seguridad.

De igual manera, la Plaza de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, el 
monumento que recuerda los 400 años de la llegada de los tlaxcaltecas, celebrado en 1991, requiere urgentemente de una limpieza que le devuelva su belleza original. De igual manera requiere de atención el adoquinado de la plaza y la fuente en que está ubicado el monumento. Frente a este espacio, las bases que sostienen las figuras de leones que fueron instalados en la entrada a la calle de Victoria, por Allende, urgen de arreglos.

Más reparaciones también son indispensables en los arcos de la Plaza de Armas: con más de treinta años desde que fueron levantados de nuevo, requieren ya de una restauración que los haga lucir y que con dignidad recuerden los momentos de aquellos que fueron histórico escenario.

Es el alma de nuestra ciudad, como bien lo expresa Sergio Castillo Lara. De este punto geográfico se extendió a los cuatro puntos cardinales, y constituye la esencia que les insufló de vida. Respetar y cuidar el centro histórico de Saltillo es parte de nuestro deber en esta tierra que nos vio nacer y sigue siendo testigo de nuestro paso por ella.

TRANSPORTE PÚBLICO

Con la información ofrecida la semana pasada de que el Instituto Municipal del Transporte ha aplicado pruebas antidoping a los choferes, 24 de los cuales fueron suspendidos, es necesario insistir que es la acción que esperamos sea constante por parte de las autoridades.

La garantía por la seguridad de los usuarios y la salvaguarda de todos aquellos que transitan a pie y en otros automóviles por Saltillo, debe ser patente tanto para los ciudadanos como para los propios transportistas, cosa esta última que parece no queda clara por la forma en que muchos de ellos siguen transitando en Saltillo.