“Lo Imperdonable” terminó el domingo pasado con mucha pena y ninguna gloria, algo que ya va siendo costumbre de su productor, Salvador Mejía, pero su sucesora, “Pasión y Poder”, por ahí va

Y es que pareciera que en lugar de premiar a los productores de Televisa con el horario estelar como sucedía en el pasado cuando Ernesto Alonso y Valentín Pimstein se esforzaban por entregar un producto superior, a “Lo Imperdonable” la siguió el refrito del éxito ochentero de “Pasión y Poder”. 

Fue un título que funcionó muy bien en el año de 1988 cuando se estrenó porque fue la respuesta de Televisa a series noveladas norteamericanas de familias de poderosos que tenían a un público cautivo en canal 5 como lo eran “Dallas” o “Dinastía”, con mucho del clásico “Romeo y Julieta” de Shakespeare por aquello de la rivalidad de dos familias cuyos hijos ponen en jaque y los hace enfrentar sus respectivos “pasados amorosos” y que fue protagonizada por primeros actores como Diana Bracho recién desempacada de un clásico como “Cuna de lobos” y Enrique Rocha.

 De entrada, Susana González y Fernando Colunga ya habían demostrado una química nula que hizo tronar una telenovela que quitó la racha de “Reina Midas” del género a Carla Estrada en 2007 con la telenovela de época “Pasión”, y si a eso se le agrega un Colunga muy sobreactuado con el primer villano protagónico de su carrera, con todo y lo que la González se ha esmerado en ser una de las mejores actrices de su generación pues con esa réplica de un villano nada creíble de Colunga para qué quieren. 

Por otro lado, si bien Diana Bracho hizo tan buena química con el verdadero amor de su personaje en la primera versión de “Pasión y Poder”, Carlos Bracho, que la llevó a ser otra vez su pareja en “El Derecho de Nacer”, versión, 2001 como padres de Kate del Castillo, a Susana González como que el verla como interés amoroso de un Jorge Salinas que fue su impetuoso hermano en la mencionada “La que no Podía Amar”, pues ahí hubo un miscast tan desafortunado como el de Marlene Favela en el personaje que en la primera versión hizo la aún muy sensual pero no prefabricada Claudia Islas. 

Del elenco juvenil mejor ni hablamos: Se nos hace en verdad difícil anticipar un futuro prometedor de lanzamientos como los que en su tiempo tuvieron desde Miguel Pizarro hasta la hoy “chica Dorada”, Paulina Rubio, como unos de los herederos de las familias. Esperamos ya empiecen a grabar “Gran Hotel”, porque en este producto vemos muy pocas pasión y mucho menos poder.

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