Las confrontaciones, sobre todo en la arena de la administración pública, traen aparejadas pugnas que provocan roces que afectan la marcha de la que debe presumir todo buen gobierno, y hacen que se inhiban los planes de desarrollo en perjuicio de la sociedad.

En el terreno de los partidos políticos, de igual forma son graves los desafíos que se dan entre sus mismos miembros, cuando juegan con el objeto de descalificar a un contrincante mediante una guerra sucia, cuando el partido tiende a reflejar una vida de democracia sin hostilidades.

Sabemos que la ideología es el conjunto de ideas fundamentales que caracterizan la forma de pensar de una persona o de un grupo. Los partidos políticos tienen su propia ideología y que dentro de sus preceptos se debe hablar de unidad, y que para requerirla se necesita autodisciplina, entendida no como disciplina impuesta, y además que si esa unidad no se da, si cada miembro del partido no tiene el propósito deliberado de que haya unidad, está en peligro de resquebrajarlo, por lo que ello exige voluntad de todos sus componentes.

Los miembros del Partido Acción Nacional (PAN) desde la derrota que sufrió ese partido en las elecciones pasadas para la Presidencia de la República a causa de los conflictos que hubieron al interior por la propia imposición motivada por Ricardo Anaya que como candidato se la auto adjudicó, llevó a ese partido a navegar por aguas turbulentas, que hasta la fecha no han podido recuperar la fuerza que tuvieron y  que llevó a dos de sus miembros a sentarse en la silla del águila.

Los resultados de esas confrontaciones por el poder tienen al PAN como un partido disminuido, y que esa fama ha bajado a estados y municipios que ya no tienen la pujanza de otros tiempos.

El partido Morena ya ha empezado con esos escándalos que han ido permeando desde la encargada de ese instituto político, que ni siquiera acepta su identidad ya que utiliza otro nombre, hasta su representación en estados y municipios.

En cuanto al Partido Revolucionario Institucional (PRI) que siempre se distinguió por ser un ente disciplinado que cumplía al pie de la letra las órdenes que emanaban de su jefe político, éstas se han ido midiendo, pues existen brotes de rebeldía importantes de parte de algunos de sus miembros que muestran inconformidad de las disposiciones que se dan y que, claro, no les favorecen.

Por estos días se está llevando a cabo las campañas de los diferentes candidatos a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PRI de las que algunas planillas se han retirado de la contienda, y de las que quedan, sobresale, ahora mismo, algunas encuestas que han publicado en el sentido de que Ivonne Ortega lleva una clara delantera dejando en segundo lugar al exgobernador de Campeche, que por lo que se ve van decayendo las preferencias por el candidato del que se tiene la línea de votar por él.

Eso quiere decir que ni entre los mismos correligionarios aceptan las imposiciones que todavía, a la usanza antigua, quieren instruir para que se vote en determinado sentido.

Debemos de estar en contra de seguir por el camino que hace años la autoridad ordenaba como se hicieran las elecciones y con qué candidatos se debía contender, en ese tiempo solo el PAN era el que hacía contrapeso para demostrar que la política se debía de nutrir de la democracia y siempre los juzgaron e incluso se llegó a golpear y encarcelar a algunos de sus simpatizantes, como si estuviéramos en la edad de la cavernas.

Esas actitudes contribuyen a rematar al partido que ahora mismo agoniza.

El crecimiento de las naciones no solo se debe a una economía sana que da cause a una seguridad a sus ciudadanos, a un sistema de salud eficiente que les de bienestar y a una educación con universidades de prestigio en las que no le estorben sindicatos que solo se enriquezcan sin importarles la tranquilidad de sus agremiados y sus familias, sino a aceptar que todo eso se deriva de que las naciones logran todas esas ventajas cuando realmente viven en una verdadera democracia.

Creo que predico en el desierto.

Se lo digo EN SERIO.

franciscoaguirreperales@gmail.com

@aguirreperalesf