Por hacerle el feo a participar en política, un montonal de empresarios mexicanos andan con el Jesús en la boca, viendo desde sus cómodas y cuarentenarias barreras de sol, cómo los embravecidos toros de la ganadería “4T” les pegan tremendas revolcadas y cogidas con sus cuernos cada día más afilados, certeros y letales.

Les platico: Detesto la mal llamada “fiesta brava” porque no tiene nada de fiesta y menos de brava, pues, ¿qué merito encierra darle de trapazos a un burel que cuando salta a la arena lleva varios días sin comer, sin beber agua y encerrado en corraletas donde muy apenas cabe parado? y que es picoteado hasta sangrar y que cuando ya no puede ni moverse, el fantoche vestido con esos untados trajes de “luces” tipo tutú de ballet se contonea ante él y le arrima la cara a la testa moribunda presumiendo una valentía que nomás existe en sus desviadas alucinaciones y en las de los villamelones de las tribunas también.

Pues cayéndome tan gordo esta deleznable práctica, la cito como analogía para comentarles que no entiendo cómo los de la IP –“Iniciativa” que insisto debe ser “Pública” y no “Privada”- siguen creyendo que participar en política es rebajarse.

1.- ¿Quién les dijo que hacerlo es patrimonio exclusivo de los políticos y no de ellos? ¿Acaso no se han dado cuenta de que todo en la vida de las empresas -todo- depende de algo que irremediablemente se conecta con el Congreso de la Unión, con las legislaturas locales, con los cabildos municipales, con los sindicatos, con las dependencias públicas de todo tipo que entre todos los que las mueven tienen el control de permisos, concesiones, licencias, convenios, servicios, convenios?

2.- ¿Quién les dijo que en los consejos de administración solo debe haber dueños, herederos de éstos, consejeros externos con pedigrí empresarial o bancario y para nada políticos?

Conozco muy pocas empresas que conceden asiento en sus consejos a políticos. Alfa es una de ellas, que tiene entre sus consejeros ni más ni menos que a José Antonio Meade.

En los Estados Unidos es más común dicha práctica, incluso hay varios políticos mexicanos que son consejeros externos en corporaciones transnacionales.

3.- ¿Quién les dijo que evitan meterse en la “monserga” política, si contratan a cabilderos para que transen con legisladores la prohibición o autorización de leyes que les permitan vender su mugrero al consumidor?

¿Acaso no se han dado cuenta de que sería mucho más efectivo para defender sus intereses, que un empresario -pero de los percherones, no uno de sus empleados- se convierta en síndico, regidor, diputado, senador, alcalde, gobernador y hasta presidente?

4.- ¿Quién les dijo que sus empresas y sus intereses son privadas y no públicos? ¿No se dan cuenta que de muy poco les sirve que ganen dinero, si con sus humos le dan en la madre a la calidad de vida de sus vecinos?

5.- ¿Quién les dijo que con que MALO haya puesto a un empresario cada vez más desacreditado, desaparecido y venido a menos como Poncho Romo, es suficiente para que sin meterse a la política, sus intereses estén bien representados ante el inquilino del Palacio Nacional?

6.- ¿Quién les dijo que es materia totalmente privada -no pública y menos política- lidiar con la nueva reforma laboral que pone en jaque a los sindicatos blancos o de protección?

7.- ¿Quién les dijo que se justifica remover de su consejo de administración a uno de los dueños porque le está tupiendo a MALO, “pues la empresa es privada y por ende no se debe inmiscuir en política”?

8.- ¿Quién les dijo que desde sus muy privadas zonas de confort de las que no salen ni al Oxxo con el pretexto de la pandemia, van a defenderse cabal, pública y políticamente, el día en que la 4T imponga la expropiación de la educación privada de Puebla, a otros giros de negocios en todo México?

9.- ¿Quién les dijo que con un simple y “privado” trapo rojo van a poder lidiar a los 6toros6 de la corrida, que acaba de lanzar al ruedo al primer burel político, “Corona”?

10.- ¿Quién les dijo que no los van a cornear pública y políticamente los otros cinco que bufan encabronados en las corraletas, esperando su turno de brincar a la arena de la vetusta y nunca renovada Plaza Transformación?: “Recesión”, “Depresión”, “Socialismo”, “Reelección” y el 6º de la tarde, un encastado miura de pelaje moreno con 540 kilos a cuestas, que responde al nombre de “Expropiación”.   

CAJÓN DE SASTRE

“Te quedaste corto, pues la IP no solo debe ser ´Pública´, sino también ´Política´, por lo cual, más les valdría acuñar las siglas de IPP”, dice la irreverente de mi Gaby.

placido.garza@gmail.com

Plácido Garza (Irreverente)

Nominado a los Premios 2019 “Maria Moors Cabot” de la Universidad de Columbia de NY; “SIP, Sociedad Interamericana de Prensa” y “Nacional de Periodismo”. Es miembro de los Consejos de Administración de varias corporaciones. Exporta información a empresas y gobiernos de varios países. Escribe diariamente su columna “IRREVERENTE” para prensa y TV en más de 40 medios nacionales y extranjeros. Maestro en el ITESM, la U-ERRE y universidades extranjeras, de distinguidos comunicadores. Como montañista, ha conquistado las cumbres más altas de América.