En los últimos años, el estado de Coahuila se ha caracterizado por ser entre los más altos en niveles de seguridad en México (1.5/5, de acuerdo al Índice de Paz México 2018). 

Es importante resaltar que Coahuila, entre los estados virtuosos, fue el único cuyo nivel de paz se deterioró en comparación con el año anterior: fueron justamente los delitos en contra de las mujeres los que han caracterizado un alza en los índices generales (Centro Nacional de Información, 31 de julio de 2018), con los eventos de violación que han subido 20 por ciento con respecto al 2017.

Lamentablemente, es la estructura misma de nuestra sociedad que no favorece la salida de hogares conflictivos o dañinos o, en su caso, de contextos que favorecen la desviación social.

¿De verdad queremos abandonar estas luchas? 

Estudios sobre la violencia doméstica y la reincidencia delictiva han demostrado como en estos casos las personas, abandonadas y dejadas a su destino, ingresan en una espiral de autolesión: la primera, que involucra la imposibilidad de alejarse del agente persecutor; la segunda, que implica la imposibilidad de abandonar el contexto delictivo.

A raíz de los contextos de marginalización en nuestra sociedad se pierden enteras categorías sociales: grupos valiosos, sujetos hábiles para aportar de forma positiva al bienestar y al progreso ciudadano. 

Sin embargo, el empoderamiento de estas categorías de individuos, vuelto al fortalecimiento de sus habilidades personales y laborales, no sólo es un acto de inteligencia ciudadana, sino un ejercicio debido de apoyo y respaldo para categorías que pueden y deben ser recuperadas en el tejido social.

La sociedad no puede renunciar a estas categorías sociales: ofrecerle oportunidades, es esto lo que sería de utilidad, no sólo para que ellas mismas recuperen su vida sino también para que la sociedad recupere elementos, familias y entornos valiosos para su mismo bienestar.

No puede ser un esfuerzo de pocos, es nuestra misma naturaleza humana la que nos obliga a actuar en favor de las categorías marginadas, en favor de las categorías vulnerables y, en fin, en favor de nosotros mismos.

Sí la ciudadanía actúa, es la ciudadanía que empodera a sí misma. 

Alessio Mirra
Consejo Cívico de Instituciones de Coahuila AC
@alessiomirra1
@CCICoah
Si usted desea colaborar con este proyecto, envíenos sus datos de contacto a: opinionciudadana@ccic.org.mx