Las reglas del juego cambiaron. La amazonización de la economía ha modificado la manera en que las compañías atacan el mercado. La uberización de los modelos de negocio ahora impera en las propuestas de nuevos emprendedores. Las ideas revolucionarias se han convertido en formas de romper modelos actuales, vencer el statu quo y eliminar intermediarios.

La etapa de la creación ha terminado para darle pie a la época de la transformación. Transformación que es impulsada por la era digital con herramientas tecnológicas y diferentes maneras de interacción social. Transformación que se ve materializada en lo que consumimos y aprendemos. Transformación que ha cambiado conceptos como la privacidad, las relaciones y el empleo.

Hace unos años, nuestros padres nos enseñaron tres reglas: no hables con extraños, no te subas al coche de un extraño y la tarjeta de crédito debe utilizarse únicamente para emergencias. Hoy es común subirse al auto de un tal Simón, hablar sobre el partido del domingo y pagar el viaje con una tarjeta de crédito sobregirada. Tarjeta que es también utilizada para pagar por libros cuyas páginas nunca pasaremos, para ver películas que nunca tendremos y para dormir en casas de personas que nunca conoceremos.

La transformación es evidente. Lo digital está siempre presente. La transformación digital es obligatoria. Tomemos la industria del transporte como ejemplo: la uberización significó, de inicio, la entrada de nuevos jugadores a un sector cerrado. Sin embargo, el cambio no se detuvo ahí. Los modelos de servicio de chofer particular generaron tal movimiento en el ecosistema que sentaron las bases para otras ideas aún más revolucionarias: renta de motocicletas, scooters regados por la calle y autosardina al trabajo como ahorro de tiempo y dinero.

El éxito en el sector del transporte fue contagioso y ha impactado otras áreas, como los contenidos audiovisuales, la hotelería y la paquetería. El impacto, por lo general, sigue un mismo camino: un intermediario es sustituido por una compañía que utiliza medios digitales para atraer más clientes, para escalar su alcance y para reducir sus costos.

Así, precisamente, la transformación digital se convirtió en un término común, en una frase utilizada por compañías tradicionales para sentirse más cercanas a los millennials y en una amenaza para aquellos renuentes al cambio. En consecuencia, es importante comprender qué representa realmente la transformación digital, cómo ejecutarla dentro de un sector tradicional y cómo canalizar correctamente los esfuerzos de transformación. De eso hablaremos más adelante en este espacio.

Para ser parte de la transformación digital, olvidemos argumentos vacíos como: “siempre lo hemos hecho así” o “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Ahora, para ejecutar este rompimiento en un sector tradicional, superemos aquellos procesos que representan fricción en nuestro negocio: busquemos nuevos caminos para llegar a los clientes, eliminemos gastos fijos que no generan retorno e imprimamos un sello personal a nuestros productos o servicios para generar ventajas frente a los competidores. Y, tercero, para canalizar esfuerzos hagamos alianzas con emprendedores para crear productos digitales. Escuchemos a estudiantes con ideas novedosas para empezar proyectos en el sector educativo, financiero y laboral. Abramos la puerta de las universidades, empresas e instituciones públicas a los soñadores, a los visionarios y a los futuristas para hacer realidad lo que han vislumbrado.

Mauricio Sánchez Lemus

Abogado, coordinador del área de Nuevas Tecnologías Calderón & de la Sierra @94mausl

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