El Presidente de la República plagió, es decir, robó 197 párrafos de los 682 que integran su tesis profesional. Dicha tesis, 29% ajena, lo hizo licenciado en derecho por la Universidad Panamericana de la Ciudad de México. Este plagio es un hecho más en la larga lista de escándalos por corrupción del Presidente de la República. No gratuitamente es el que más rechazo convoca en la Historia de México. Sólo un 20% de los mexicanos aprueben su gestión.

En épocas pasadas no existían estas mediciones, tampoco había la comunicación instantánea de hoy en día. Dictadores como Santa Anna o Porfirio Díaz difícilmente generaban tanta animadversión, su leyenda negra se fue gestando durante décadas. 

Los gobernadores de los estados suelen correr la misma suerte, primero son virreyes, redentores, poderosos, después se les recuerda como incapaces y ladrones. Son excepción aquéllos que navegan en una cómoda mediocridad, no sacan la casta, no impulsan proyectos, ni buscan grandes transformaciones.

Aceptan que impulsar cambios de fondo, genera adversarios; apuestan a comprar lealtades y, grisáceos, a perderse en la Historia. Debe haber excepciones, no me viene a la mente ninguna. ¿Qué decir de los Alcaldes? Aunque la regla general es la misma, sin duda existirán excepciones en algunos de los 2, 435 municipios que forman México. Lo lamentable es que en esta categoría impera la ineptidud cruzada con corrupción. 

Las lluvias torrenciales que una vez más azotan Coahuila son prueba de ello. Prácticamente todos los años caen las mismas lluvias con las mismas consecuencias: inundaciones y damnificados, siempre los más pobres entre los pobres, promesas, mentiras, a veces alguna obra de relumbrón pero ineficaz, y vuelta a comenzar. Miles de millones de pesos tirados a la basura. Obras faraónicas que nada solucionan y que quedan como monumentos a la estupidez y a la corrupción.

Otros países han resuelto éstos y muchos otros problemas con un costo mucho menor, porque el impuesto ilegal que oculta la corrupción, no forma parte de la ecuación.

¿Qué sigue? El PRI regresó al poder porque una mayoría manifestó su desencanto con los dos gobiernos emanados del PAN. El voto de castigo en 2012 fue evidente, el PAN quedó en tercer lugar en esas elecciones presidenciales. Las encuestas hoy muestran un escenario muy competitivo entre Margarita Zavala y Andrés Manuel López Obrador. El PRI esté en su piso, no puede bajar más del 15% que representa el voto que compra en todas las clases sociales, con tortas, prebendas o contratos. El huracán Enrique tiene en la lona al PRI. En cualquier escenario, ningún candidato obtendrá más del 35% de los votos y quien gane la Presidencia no tendrá mayoría en el Congreso.

Ante ese panorama el dirigente nacional del PAN dice que su partido se propone sacar al PRI de Los Pinos e impedir que regrese el populismo. Ya vimos esa película y aprendimos que no nos llevó a nada. La caída del PRI en 2000 no resolvió nuestros problemas. La derrota del populista López Obrador en 2006 no nos catapultó al éxito. Los resultados fueron tan decepcionantes que el PAN perdió la presidencia seis años después. 

Es fácil recurrir al rollo conocido: ellos son malos; nosotros, buenos. La  sociedad, cada vez más crítica e informada, de 2016 en adelante exigirá mucho más que un mensaje simplón y poses de redentor elaboradas por Televisa. Los consultores políticos deben estarse jalando los cabellos para entender el “mal humor social” y canalizarlo a favor de sus clientes. Tienen que vender a sus candidatos y no será fácil. “La mula no era arisca”. 

Mientras definen su estrategia, los ciudadanos debemos esforzarnos para entender lo que no hemos entendido en el pasado: Una persona sola no resolverá jamás nuestros problemas. Quien diga que lo hará, miente. Los problemas se resolverán mediante procesos largos, tediosos, complicados, contradictorios, que nos exigirán salir de nuestra “zona de confort” y dar nuestro mejor esfuerzo, como padres, esposos, amigos y ciudadanos.

Respetarnos, ser generosos, tender la mano a quienes más lo necesitan, ejercer nuestros derechos, participar, denunciar la injusticia donde se dé, organizarnos, evidenciar, investigar, proponer, construir, tener esperanza y mientras tanto, ser felices. Nada es fácil, nada generará soluciones rápidas. Lo bueno que construyamos hoy, será nuestro legado. Nada de esto puede lograrlo el gobierno ni el Presidente. El camino se hace con esfuerzo liderado por ciudadanos libres de ataduras, sujetos a un escrutinio público que premie al cumplidor y  sancione al que no respete el pacto social.

@chuyramirezr
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