La paz no es una actividad que se ejerza por inercia, cuesta trabajo y es debe fomentarse el esfuerzo de cambiar la cultura de la violencia

Por: NAYE KWON*

Cuando hablamos sobre la paz en México, es difícil de saber qué es realmente la paz. Estamos muy acostumbrados en vivir en una cultura de violencia, y lo peor es que se justifican los actos violentos. En efecto, no sólo se fomentan estas agresiones, sino que se excusan para manipular a la sociedad con dichos actos injustos.

Una de las formas de agresión más destacadas en México es la pobreza, que se identifica como una violencia estructural. Teniendo esta cultura de violencia no podemos seguir luchando por la paz, porque es lo que genera todo lo contrario de vivir en una sociedad pacífica.

Es un proceso largo y con mucho esfuerzo combatir estas circunstancias que nos hacen sentir temor día a día. El primer gran paso, y el más difícil de dar en esta lucha por la paz, es educar a la sociedad. Educar en materia de derechos humanos, educar para la justicia social, para el diálogo, para el respeto, para la no violencia y la mediación, para la felicidad, para la esperanza, y sobre todo, educar para perdonar y pedir perdón.

Sin embargo, bien sabemos que esta cuestión de educar a la comunidad solo se da con la conciencia de que el País nos otorga oportunidades para hacerlo.

Es difícil de ejecutar este movimiento de educar porque no todas las personas creen tener el derecho de estudiar; es más, muchos ciudadanos están acostumbrados en vivir entre todas las injusticias y violaciones de seguridad.

Y, por supuesto, existe falta de información acerca de estos problemas que no permiten hacernos conscientes de la vida frustrante.

Vivir en paz para México es vivir en un mundo utópico al que difícilmente llegaremos. Se necesita tanto la atención como la preocupación por parte de toda la comunidad y a los que dirigen esta comunidad.

Claramente hay voces que luchan por la paz de México, para el bienestar de los ciudadanos, pero en este preciso capítulo del presente, vemos una mayoría que vive acostumbrada a formar parte de una comunidad donde la cultura de violencia ya ha sido como una cultura que no se puede eliminar por completo.

La paz no es una actividad que ejercemos por inercia, es algo que nos cuesta trabajo y no fomentamos. Si es difícil cambiar esta cultura de violencia y que el esfuerzo se haga eficiente, me pregunto, ¿de verdad queremos la paz?, ¿seguiremos luchando por ella?

*Estudiante de la carrera de Relaciones Internacionales en el Tecnológico de Monterrey.