Mientras Donald Trump amenaza cerrar la frontera con México y su equipo dice que va en serio, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador hace números para calcular de qué tamaño sería el impacto si el mandatario estadounidense toma esa medida.

Un documento oficial elaborado por el Gobierno Federal mexicano, al que tuve acceso, estima que cada día se perderían mil millones de dólares. El documento lleva por nombre “Implicaciones del Cierre de la Frontera con Estados Unidos”.

Establece que en 2018 más de 85 por ciento del comercio entre México y Estados Unidos fluyó por la vía terrestre. Son cosa de 500 mil millones de dólares. Y recuerda que los estados fronterizos generan 22 por ciento del Producto Interno Bruto de México, especialmente Nuevo León. Señala que algunos bienes comerciados entre ambas naciones se manufacturan de manera compartida, es decir, cruzan varias veces la frontera antes de ser productos finales.

En un subapartado de la sección “Implicaciones Económicas”, dedicado a “Cruces transfronterizos”, señala que diariamente se registra un millón de cruces de personas de manera documentada en ambas direcciones, y también de más de 450 mil vehículos. Uno de cada 12 vehículos es una unidad de transporte de carga, con lo cual en 2018 casi 13 millones de camiones, más de 22 mil trenes, 150 millones de vehículos ligeros y más de 90 millones de peatones cruzaron la frontera.

Aunque no establece ninguna recomendación, sí deja claro que las pérdidas pegarían en ambos países: 5 millones de empleos en territorio de nuestro vecino del norte dependen de México, y sin ir más lejos, apenas en el año 2011 Estados Unidos perdió casi 8 mil millones de dólares por tiempos de espera en al cruce de diversos productos. Es decir, una frontera lenta, no se diga una frontera cerrada, tendría igualmente un impacto entre los gobernados por Donald Trump.

Como lo establecimos en estas Historias de Reportero justo hace una semana, en la entrega “El representante de Trump”, el tema migratorio es en la agenda bilateral “sin duda el punto más delicado actualmente… la nueva política del presidente AMLO de abrir la puerta en la frontera con Guatemala ha disparado la migración. Es previsible que conforme avance el tiempo la presión estadounidense sobre México aumente por este tema. Tiene muchas herramientas para presionar”.

Ya está echando mano de algunas de esas herramientas. Apenas la semana pasada, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, voló a Miami para reunirse con su par estadounidense, la secretaria de Seguridad Interior, Kirstjen Nielsen. El mensaje parece haber sido claro para México: las cosas no pueden seguir igual. El viernes entrevisté en W Radio a la secretaria Sánchez Cordero. Dijo que marzo cerrará con una cifra de 100 mil migrantes que llegaron a Estados Unidos vía México durante ese mes, y que esas cantidades no son aceptables. Adelantó que busca reducirlas a 40 mil mensuales, y aceptó que después de una entrega masiva de visas humanitarias al inicio del sexenio, le bajaron dramáticamente a la entrega. Esto claramente significa que mientras Trump está gritando, López Obrador está escuchando.

@CarlosLoret