Este título se lo escuché a un divulgador de la ciencia, lo reflexioné, cavilé sobre él y lo encontré muy certero, permítame iniciar con un lugar común, el agua es un recurso vital, invaluable, sin ella la vida es imposible para los humanos, la flora, la fauna y toda la naturaleza. 

Para México, las aguas subterráneas son fuentes esenciales durante las sequías o en tiempos normales, pero son severamente sobreexplotadas y tardan años en recuperarse, además las fugas en las redes de distribución de agua se presentan hasta en un 40 por ciento, aunado a esto, sólo el 40 por ciento de las aguas residuales son tratadas, mientras que Dinamarca trata el 90 y Alemania el 97 por ciento; en Coahuila, este es un rubro altamente descuidado, aunque tenemos a una ambientalista como Secretaria estatal del ramo; la línea Morada es un ejemplo vil de la apatía e indolencia de los gobiernos locales, cientos de millones de pesos sepultados en ella; nos cuesta 90 millones anuales y pagamos el saneamiento, ¡qué dejados somos!, estamos muy lejos de la resiliencia, la costumbre es vivir al borde del colapso. Y no exagero.

No es un tema sencillo, al contario, vivimos una época en la que se conjugan las graves y prolongadas sequías, con las inundaciones cada vez más frecuentes y devastadoras, es paradójico y muy complejo de explicar, sin embargo, por fortuna, México cuenta con una cantidad importante de científicos ambientalistas de los más preparados del mundo, aunque son poco valorados, pero gracias al gobierno de la Cuarta Transformación que los ha acercado, aportarán toda su experiencia y su sapiencia a fin de preservar y rescatar los recursos naturales promoviendo la sustentabilidad.

En el cuidado y manejo del agua se necesitan estrategias de prevención científica, por eso es muy benéfico y alentador que haya llegado una mujer altamente preparada científicamente, que lleva décadas estudiando la ciencia del agua, con experiencia internacional; ella es Blanca Jiménez, quien es la Directora de Conagua y dice que con el tiempo, las amenazas en materia hídrica han crecido en lugar de disminuir; sostiene que durante su gestión se establecerán la bases para logar un cambio a fin de que la política se adapte a las necesidades actuales del cambio global y climático, ante ello hay retos muy específicos, aunque ella asegura que el nivel de conocimiento del agua en el país es muy alto.

Uno de los grandes desafíos es el predominio de la población urbana, Blanca manifiesta que el modelo de desarrollo global imperante es inviable porque la naturaleza no está diseñada para enfrentarlo, las ciudades son una forma de desarrollo que demandan y descargan mucha agua, México tiene un nivel de urbanización del 82 por ciento, por lo que se impondría un cambio cultural de la economía, la ecología y las formas de consumo.

Jiménez asevera que la institución tendrá como prioridad desarrollar la Ley General de Aguas, lo cual sería un gran logro pues  alcanzará 40 años y sería incidir en una sociedad en la que impere el Estado de derecho, lo cual parece como el sueño posible.

La seguridad hídrica no basta, es esencial asegurar la calidad del agua para el consumo humano la cual se debe monitorear y regular constantemente. Blanca Jiménez sostiene que se requiere invertir recursos para el saneamiento del agua en un país que está devastado y  generar empleos bien remunerados que coadyuven a suscitar la confianza de la población en la calidad del vital líquido. 

La  directora de Conagua  expone la necesidad de aplicar los controles legales a las industrias mineras a fin de inspeccionarlas para evitar tragedias como la provocada por el derrame tóxico de la Empresa Minera México en 2014 que contaminó los ríos Bacanuchi y el  Sonora con millones de litros de sulfato de cobre y que afectó gravemente cultivos, ganado y la salud de la población.

Ahora sí tenemos una directora responsable y experta en el cuidado del agua, ya era tiempo.