ALEJANDRO MEDINA
Los pueblos indígenas están vivos y luchan por la conservación de su hábitat a pesar de que algunos de sus líderes pactan con personas que tienen intereses privados

En un ejercicio con el enfoque sustentable de “paseo y conversación” de acuerdo a la metodología del Foro Latinoamericano de Ciencias Ambientales, del 15 al 17 de diciembre pasados, visité los municipios de Huauchinango, Xicotepec y Zacatlán de las Manzanas en la sierra de Puebla. El gran propósito de mi viaje fue entrevistarme con personas conocedoras de la cultura indígena que tuvieran interés en el turismo de naturaleza.

En el corto plazo se pretende desarrollar a través de la fundación Mundo Sustentable A.C. acciones que generen un verdadero valor social en las comunidades indígenas de esta zona.

Es increíble la sensación de ir transitando por una carretera que serpentea la sierra en donde la neblina va envolviéndote con su presencia etérea en donde van apareciendo, como duendes multicolores, bellísimos pueblos.

El martes 15 entré al Pueblo Mágico de Huauchinango y me sorprendió la rica vida de artesanos, vendedores de verdura, pollo, carne y ropa que se agolpan en un mercado cercano al centro histórico, a pesar de esto la gente cubre su boca, pero no deja de representar un peligro para contagios de COVID-19 tantas personas en un mismo espacio. Por una banqueta, a un costado de ese mercado, vi a una mujer que cargaba un gran costal de mazorcas de maíz.

Ya me estaba esperando Toñita Aguilar Torres, presidenta del Comité Ciudadano de Pueblo Mágico. Me presentó a la Arqueóloga Alba Jocabed, directora de Cultura y Turismo municipal; con la joven abogada Silvia Merced, orgullosa de su raíz indígena, y al comunicador Juan Carlos Acevedo que me regaló un CD con un documental sobre el Códice de Cuaxicala. Les ofrecí por la tarde noche un taller sobre conflictos y potencialidades en la Casa de la Cultura en Huauchinango. Me interesaba conocer las fortalezas y debilidades de un pueblo tan especial en el que por cierto no hay un buen manejo de residuos sólidos urbanos. Ese día pernocté en el hotel de Toñita y de su esposo Dante Muñoz Eslava, ingeniero arquitecto que diseñó y construyó un lugar memorable al que pusieron el nombre náhuatl del lugar en el que se ubica: Cabañas Tzahuinco. Ahí junto a la presa de Tenango de la Flores realmente se duerme en paz bajo la bruma y la llovizna.

Al día siguiente llegué a Xicotepec de Juárez y tuve una reunión con integrantes del Consejo Municipal de la Crónica que preside el maestro Crispín Montoto, con la presencia de la directora municipal de Cultura, Daniela Cabrera. Montoto es un gran líder muy respetado en su comunidad, cuenta con su propio programa de televisión en redes sociales. Por la noche hablé con integrantes del Comité Ciudadano del Pueblo Mágico. Xicotepec es limpio y también tiene algunas comunidades originarias, aunque no tantas como en Huauchinango en donde nahuas y totonacos se distribuyen en su territorio luciendo sus mujeres una profusión de bordados que compiten entre sí, por su belleza. Mi amiga Aracely Olvera, de profesión ingeniera, tiene en Xicotepec con su marido un emprendimiento muy importante de producción de café y un vivero de plantas nativas. Es una magnífica persona.

El jueves 17 llegué a Zacatlán de las Manzanas acompañado del maestro Crispín Montoto, quien propició una reunión con su excompañero de estudios Luis Márquez, profesor de profesión y alcalde de un Pueblo Mágico que me impactó por la hermosura de su centro histórico y la creatividad de sus habitantes que se plasma en vitrales maravillosos.

Ahí vive el maestro Sergio Ramos, un hombre heroico que ejerce la crónica con pasión inusual y trabaja con sus propios recursos económicos –que no son muchos–, pero que son suficientes para mostrar que es posible trabajar por el pueblo que se ama.

Los pueblos indígenas están vivos en la sierra de Puebla y luchan por la conservación de su hábitat a pesar de que algunos de sus líderes pactan con personas que tienen intereses privados, por ello existe la tala clandestina en el bosque. Pero hay ciudadanos que se organizarán para evitar más depredación ambiental en estos auténticos paraísos.