Febrero terminó en lo relacionado al mundo de las telenovelas con la muy lamentable noticia de la muerte de la actriz de origen argentino, Christian Bach, a los 59 años de edad.

Aún y cuando al momento de escribir estas líneas la causa de la muerte no pasaba del dato oficial de que se debió a un paro respiratorio, y aunque se venía manejando desde el 2017 una supuesta enfermedad degenerativa que la terminó por alejar de la actuación, como ya lo hemos escrito en otras ocasiones, lo importante en estos casos es celebrar la vida y vaya que Christian Bach dejó muy firme su huella en el mundo de las telenovelas mexicanas.

Nacida el 9 de mayo de 1959 en Buenos Aires, Argentina, Christian Bach llegó a México a fines de la década de los 70 teniendo como padrino al productor chileno Valentín Pimstein con quien trabajó en varias  telenovelas, de las cuales cuando menos dos se encuentran en la lista de las más importantes en la historia del género en México: “Verónica” (1979), donde complementó el triángulo amoroso que formó con Julissa y Ricardo Blume; “Los Ricos También Lloran” (1979), donde interpretó a la madre del personaje de la actriz Edith González; “Colorina” (1980), siendo una de las prostitutas del cabaret donde trabajaban los personajes de Lucía Méndez y Julissa y “Soledad”, también de 1980, donde la protagonista fue su compatriota y diva del género Libertad Lamarque.

Sin embargo, fue el llamado “Señor Telenovela”, Ernesto Alonso, quien tuvo la confianza y el ojo inequívoco de Christian Bach como una potencial heroína del género a partir de “El amor nunca muere”, de 1982, la primera que protagonizó junto al galán puertorriqueño Frank Moro previo a su éxito de 1983 “Bodas de Odio”, para que a mediados de los 80 el elegir como su pareja al galán coahuilense Humberto Zurita para el clásico “De Pura Sangre” la vida personal y profesional de Christian se definiera para siempre al casarse poco después de terminar las grabaciones de aquella telenovela y protagonizar ya con su marido seriales como la también clásica “Encadenados”, de 1988 a la del horario estelar “Agua y aceite”, del 2002, cuando ya formaban parte de las filas de Televisión Azteca.

Y es que algo similar a lo que ocurrió a la productora Mapat hace poco, a pesar de que en 1996 como productores de la exitosa telenovela “Cañaveral de Pasiones” para Televisa al morir Emilio Azcárraga Milmo en 1997 Humberto Zurita y Christian Bach perdieron sus exclusividades y emigraron a Azteca para protagonizar por separado telenovelas (“La chacala”, en 1998 y “El candidato”, en 1999) así como producir otras (“La Calle de las Novias”, en el año 2000) terminando dicha asociación en el 2010 con “Vidas Robadas”, con la que inició una trilogía de telenovelas donde sorprendió como gran villana que complementó con un par de exitosos proyectos para Telemundo como “La Patrona” (2013) y “La Impostora”, su última telenovela al lado de su hijo Sebastián Zurita en el 2014. Descanse en paz.

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