La Paz, Bolivia.- El gobierno del presidente boliviano, Evo Morales, anunció este domingo que impulsará una campaña mundial para cambiar la sede que tiene la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Estados Unidos y volvió a atacar a la Casa Blanca.
El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, brazo derecho de Morales, aseguró que "va a ser una política de nuestro gobierno (...) llevar adelante una campaña mundial para el cambio de sede de las Naciones Unidas".

El mandatario boliviano denunció en su discurso en el foro mundial la semana pasada en Nueva York que miembros de su gobierno tuvieron problemas para ingresar a Estados Unidos (incluidos problemas de visado), y señaló que de continuar esa situación, "debemos cambiar la sede de Naciones Unidas".

El ministro Quintana, quien acompañó al presidente a Estados Unidos, aseguró que este país ejerce un trato "arrogante, intolerable, indignante y humillante", pues reveló que en su caso las autoridades migratorias le dieron una visa de permanencia de algunos días y tuvo que salir de este país con rapidez.

"Las Naciones Unidades tienen que trasladarse a un país donde se pueda otorgar a todos los países del mundo el mismo estatus de ciudadano y no como lo hacen con tanta prepotencia los Estados Unidos", afirmó el indignado Quintana.

Según el ministro de la Presidencia -quien denunció semanas atrás que la ayuda económica de EEUU se usa en contra del régimen de La Paz-, el pedido de cambio de sede de la ONU cuenta con el respaldo de "varios países de Africa", aunque no dijo cuáles.

En su criterio, Washington, "que se cree la democracia más avanzada del mundo termina ejerciendo chantaje, intimidacion y maltrato".

Quintana, que no precisó desde cuándo y cómo se hará la campaña por el cambio de la sede de la ONU, señaló que Bolivia dirá sus verdades "le duela o no a Estados Unidos" y manifestó que "como gobierno no vamos a permitir esta arrogancia y prepotencia".

Las relaciones entre la Casa Blanca y el Palacio Quemado son ríspidas desde que el socialista Morales llegó a la presidencia en enero de 2006.

Los dos países discrepan, fundamentalmente, por los tratados de libre comercio que propone Estados Unidos, la política de La Paz de ampliar los cultivos de coca y por su decisión de exigir visa de ingreso a los turistas norteamericanos.

Además, las estrechas relaciones del mandatario indígena con los regímenes de Mahmud Ahmadineyad de Irán, Fidel Castro de Cuba y Hugo Chávez de Venezuela, no son bien vistas por la administración de George W. Bush.