Redacción
Saltillo, Coah.- Destapado en la Expo Clásicos Saltillo 2007, este espectacular Chevrolet Impala hard top 1967 viene a nuestra página para lucirse tras su presentación en el último evento de la Asociación de Autos Clásicos de Saltillo.
Con el 95 por ciento de sus piezas originales de planta, el auto marca en su odometro la impresionante cantidad de 43 mil millas originales recorridas.

El auto es orgullo de su propietario Roberto Peredo Hernández y de toda su familia, que -acertadamente- tienen como costumbre el que las novias de la familia lleguen a la iglesia en este flamante automóvil.

A la fecha cuenta con un reconocimiento especial otorgado por la Planta Ensambladora de GM en Ramos Arizpe y espera cosechar más en las expos que están por venir.

Hay tanto que decir del auto, que un espacio como éste no sería suficiente, así que mejor hagamos historia y disfrutemos de las imágenes que dicen mucho por ellas mismas.

El comienzo

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial miles de jóvenes estadounidenses regresaron a su patria con objetivos claros en sus mentes, recomenzar sus vidas tras la experiencia; partir de cero, buscar parejas o recuperar las antes dejadas, formar una familia, tener una casa y ser exitosos en lo que emprendieran.

En Estados Unidos había un sentimiento generalizado y el desarrollo florecía por todos lados; y la industria del automóvil no estaba fuera de esta ola.

Así, a mitad de la década de los 50's, la prosperidad estaba de vuelta en los países industrializados, y las armadoras de autos estaban prestas a fabricar los vehículos con las más bellas combinaciones de metal con llantas que el mundo hubiera conocido.

Impala

En 1956 comenzó para General Motors una larga historia de éxito al celebrar casi 50 años y celebrarlo con la presentación de la más clara muestra de del rediseño de su marca Chevrolet.

Con el slogan "Todo nuevo, desde cero", Chevy le apostó a recuperar la posición número uno en ventas que años antes había perdido ante Ford.

El primer Impala fue presentado en el Motorama Car Show de 1956 como un avance del que sería su auto modelo. Estas demostraciones mostraban su nueva línea de vehículos para el año próximo. El primer Impala, cuya personalidad inspirada en el antílope africano, era un coupé de cuatro pasajeros y combinaba la actitud bronca y ágil del Corvette, con un poco de refinamiento del Cadillac, y lo logró.

El diseñador Carl Renner, fue el responsable de dar la elegancia y deportividad de su estilo que logró acaparar más del 30% del mercado de coches americanos en ese año. Incorporaba el "big-block" de 5.7 litros (348 ci) con 225 hp, o 280, si se pedía con el "Power Pack" que incluía tres carburadores con dos gargantas conocido como Turbo-Thrust.

Por cierto, este motor fue originalmente pensado para camiones ligeros, pero pudo acoplarse cómodamente al pesado "Chevy". Estos hacían juego con una transmisión automática Powerglide, muy suave en sus cambios, frenos de potencia, vidrios eléctricos, un radio supermoderno y un sinfín de otras características que en aquel entonces eran de un lujo excesivo.

Entonces vino la opción convertible del Impala, que fue de las más exquisitas en toda su larga historia de existencia; le seguirían los modelos SS de los sesenta, hasta que la regulación de las emisiones llevó la era del "performance" a su fin.