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Nueva York.- La precandidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, apostó por apoyar a la 'democracia en desarrollo' de México, al tiempo que el aspirante republicano John McCain subrayó la necesidad de mejorar las relaciones con ese país.
Ambos han escrito un largo artículo sobre las líneas generales de la política exterior que impulsarían en caso de ganar las presidenciales de 2008 y que aparecerá en la nueva edición de la revista Foreign Affairs, la próxima semana.

Los dos rivales coinciden en criticar al actual gobierno de George W. Bush por no haber prestado la suficiente atención a América Latina durante los últimos seis años.

'Poniéndonos en peligro, la administración Bush ha desatendido a nuestros vecinos del Sur', escribió Clinton, mientras que McCain afirmó que 'los países de América Latina son nuestros socios naturales, pero la falta de atención ha dañado nuestras relaciones'.

La senadora por Nueva York indicó que deben 'volver a una política de involucramiento vigoroso, apoyar a las mayores democracias en desarrollo de la región, Brasil y México, y profundizar la estrategia económica y de cooperación con Argentina y Chile'.

Asimismo, señaló que de llegar a la Casa Blanca seguiría respaldando a 'aliados' como Colombia, Centroamérica y el Caribe para combatir las amenazas interconectadas que suponen el narcotráfico, el crimen y la insurgencia.

Igualmente, subrayó la necesidad de seguir trabajando para impulsar programas de desarrollo sustentable que promuevan oportunidades económicas y borren la desigualdad en la región.

La senadora demócrata pasó por alto uno de los asuntos más calientes en la agenda bilateral con México, como es el fenómeno de la inmigración, al que no se refirió.

Pero sí lo hizo McCain, quien dijo que 'debemos mejorar nuestras relaciones con México para controlar la inmigración ilegal y derrotar a los carteles de la droga'.

'Y con Brasil -continuó- un socio cuyo liderazgo en la misión de paz en Haití es un modelo para impulsar la seguridad en la región', agregó.

'Mi gobierno daría a estas y otras grandes naciones democráticas latinoamericanas una fuerte voz en la Liga de Democracias, una voz que se le niega en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas', señaló el republicano.

Al mismo tiempo, apostó por contrarrestar lo que calificó como 'propaganda de los demagogos que amenazan la seguridad y prosperidad de las Américas', en alusión al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, al que acusó de desmantelar la democracia en su país.

Indicó que su administración trabajaría para 'marginalizar la nefasta influencia' de Chávez en la región. También dijo que diseñaría un plan para preparar, junto con los socios europeos, la transición a la democracia en Cuba tras la muerte de Fidel Castro.