El gobierno colombiano anunció que cerró hoy las polémicas negociaciones del nuevo acuerdo de seguridad que estudiaba con Estados Unidos para que militares estadounidenses utilicen siete bases militares de su país
El anuncio fue hecho por la Cancillería en un escueto comunicado en el que indicó que el pacto "reafirma el compromiso de las partes en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo".

"El texto acordado pasa ahora a la revisión técnica por las instancias gubernamentales de cada país para su posterior firma", precisó el Ministerio de Relaciones Exteriores.

La comunicación fue emitida en momentos en que el presidente colombiano, µlvaro Uribe, se declaró dispuesto a hablar con Ecuador y Venezuela sobre el tema y los demás asuntos por los que se mantienen roses diplomáticos.

"Hablemos con Ecuador sobre todos estos temas para resolverlos a futuro, a nosotros lo que nos interesa es el futuro, y lo mismo con Venezuela", expresó Uribe durante un acto económico.

El mandatario colombiano anotó que el nuevo pacto que suscribirá su gobierno con Estados Unidos no excluye la posibilidad de llegar a acuerdos con los países vecinos.

"Lo que nosotros hagamos contra el terrorismo le conviene a los países vecinos (...) tenemos toda la disposición para llevar a cabo un diálogo para reconstruir plenamente las relaciones con nuestros vecinos", precisó.

Más temprano a las declaraciones de Uribe, el portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Philip Crowley, aseguró que las negociaciones para que Estados Unidos tenga acceso a bases militares en Colombia son una cuestión "estrictamente bilateral".

"Obviamente, nosotros y Colombia continuaremos hablando con otros países de la región, pero es estrictamente un acuerdo bilateral que nos permitiría trabajar con Colombia para ayudar en sus necesidades en materia de seguridad", insistió Crowley.

El funcionario estadounidense recordó además que las negociaciones estuvieron a cargo de representantes de los ministerios de Defensa, Relaciones Exteriores y del Interior y Justicia de ambos países.

La negociación que realizaron los gobiernos de Colombia y Estados Unidos fue fuertemente cuestionada en las últimas semanas por diversos gobiernos de la región.

Sobre la situación, este viernes el presidente de México, Felipe Calderón, aseguró desde Montevideo que su país no apoya la instalación de bases militares en Colombia, pero exige "parámetros homogéneos" para enfrentar estos temas.

Calderón dijo que "es importante tener consistencia" y que "cuando se trate la preocupación por maniobras de Estados Unidos" también se tengan en cuenta "las maniobras navales con los rusos o la intervención de asesorías o apoyo militar de Irán", en referencia a acuerdos de ese tipo del gobierno de Venezuela.

Las críticas que se han hecho al acuerdo llevaron al presidente colombiano a realizar una gira "muda" la semana anterior a Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Perú, Paraguay y Uruguay, donde explicó los alcances del pacto con Washington.

Uribe resolvió viajar a estos países a cambio de no asistir a la cumbre de Jefes de Estado de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que se efectuó este lunes en Ecuador.

No obstante la ausencia de Colombia, en la cumbre de Quito se propuso una nueva reunión, que se realizaría el próximo 28 de agosto en Argentina y a la cual el gobierno colombiano anunció que participará.

Sobre el encuentro extraordinario, el canciller argentino, Jorge Taiana, afirmó que la Unasur "ahora enfrenta un nuevo desafío importante" ante las diferencias en la región por el acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos.