LA JORNADA
México, D.F. .- El consumo excesivo de agua al día (más de dos litros) puede provocar descompensación nutricional y que órganos vitales, como el corazón y el cerebro, sufran daños a causa de la disolución de minerales a través de la orina, al grado de llegar a causar la muerte si este desorden compulsivo y alimenticio no se detecta a tiempo, alertaron especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
El año pasado, esta adicción al agua, denominada potomanía, estuvo asociada a nueve defunciones en el país y a la prestación en los servicios que ofrece el IMSS en 6 mil 875 consultas a causa de desórdenes alimentarios, detalló la institución.

Estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) destacan que México, donde anualmente se ingieren 17 mil 700 millones de litros de agua, ocupa el segundo lugar a escala mundial de consumo -por persona- de agua embotellada, con 169 mil litros, y el primero en América Latina.

El consumo durante el día debe ser equilibrado, ya que en la ingesta de alimentos el cuerpo también absorbe agua, por lo que lo ideal es ingerir un promedio de entre cuatro a seis vasos diarios, detalló Belem Reyes, investigadora en nutrición del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional Siglo XXI.

Consecuencias

La pérdida de magnesio afecta al cerebro, por lo que provoca falta de memoria, convulsiones, parálisis cerebral, dolor de cabeza y acelera el envejecimiento; la reducción masiva de potasio por la orina ocasiona que el corazón pierda su ritmo y pueda presentarse falla cardiaca, y en casos extremos la muerte por estado de choque, esto es cuando el paciente tiene palidez, frío, pulso débil y la respiración es superficial; los riñones regulan el equilibrio del agua y minerales, por lo que el exceso de líquido en el cuerpo provoca que dejen de funcionar correctamente, explicó.

Estudios internacionales destacan que la potomanía se presenta con una frecuencia hasta de 80 por ciento en pacientes siquiátricos crónicos, sobre todo en personas hospitalizadas con padecimientos graves, como esquizofrenia, bipolaridad, trastornos de la personalidad y alimenticios. Se piensa que el mismo mal afecta las estructuras del cerebro (hipotálamo) que regulan la sed, indicó el especialista Miguel Zamora, del Hospital de Siquiatría.

Para descartar enfermedades como diabetes, especialistas del IMSS realizan un "diagnóstico de exclusión", el cual se complementa con estudios hormonales, de orina, electrolitos sanguíneos y densidad sérica.