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Miles de monjes budistas siguen las protestas contra el gobierno
RANGUN.- La junta militar de Myanmar, antigua Birmania, impuso ayer toque de queda desde el atardecer en las dos ciudades más importantes de la nación asiática, para intentar frenar protestas que protagonizaron cerca de 10 mil monjes y civiles en contra del gobierno.

La medida se tomó luego del despliegue de las fuerzas de seguridad en la ciudad de Rangún, una medida también destinada a apaciguar la manifestación más grande en cerca de 20 años en el país.

Soldados y policías armados con rifles rodearon el martes la pagoda Sule en Rangún, que durante dos días ha sido foco de protestas masivas lideradas por miles de monjes con túnicas color granate.

En otra posible señal de una próxima confrontación, una fuente bien informada comunicó que una figura emblemática de la democracia, la detenida Aung San Suu Kyi, fue trasladada el domingo a la conocida prisión de Insein, un día después de aparecer frente a su casa para saludar a los monjes que marchaban.

Anuncios por altavoz en la ex capital, Rangún, y la segunda ciudad del país, Mandalay, informaron que el toque de queda entraría en vigencia desde las 21:00 hasta las 05:00 hora local.

También anunciaron que la ciudad estaba ahora bajo control directo del comandante militar de Rangún por 60 días. Algunos analistas creen que la junta fue sorprendida por la velocidad con la que las marchas esporádicas contra un fuerte aumento en los valores de los combustibles, llevado a cabo a mediados de agosto, se convirtieron en demostraciones masivas contra 45 años de gobierno militar.

Mientras la comunidad internacional instó a los generales a evitar que se repita el derramamiento de sangre producido en las protestas de 1988 y Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra la junta, el relator especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Myanmar dijo que temía "una represión muy severa".

"Es una emergencia", dijo Paulo Sergio Pinheiro, señalando a China como una potencia regional que podría desempeñar un "papel positivo" para neutralizar la crisis y pidió una "diplomacia tranquila" de países como Estados Unidos.

En la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente George W. Bush instó a todos los países miembros a "ayudar al pueblo birmano a reclamar su libertad", y anunció sanciones financieras y una prohibición de visa sobre un número más amplio de la junta militar y quienes los apoyan.

Ayer por la tarde, las fuerzas de seguridad se situaron en la pagoda Seúl tras horas de protestas pacíficas de decenas de miles de personas que acudieron pese a la amenaza de la junta de usar la fuerza.

La zona próxima a la pagoda, que incluye el ayuntamiento, fue escenario del peor derramamiento de sangre durante la campaña contra las protestas pro democracia en 1988, en las que se cree que murieron tres mil personas.

De todas maneras, la gente llegó en grandes cantidades; aproximadamente 40 mil monjes y civiles tomaron las calles, indicaron testigos.

En Rangún estuvieron encabezados por unos 10 mil monjes budistas, cantando "democracia, democracia", y algunos ondeaban la bandera roja con un pavo real, emblema de las uniones de estudiantes que encabezaron el levantamiento de 1988.