Vanguardia / Claudia Olinda Morán
Saltillo, coah.- Para Rosa Isela Alarcón Balandrán, 28 años de trabajo dentro del Gobierno estatal no son suficientes. Aún siente que tiene que dar más de sí y luchar por demostrarles a quienes esperaban poco de ella que puede hacer más, y no defraudar tampoco a los que esperan más.
Y es que Rosa Isela Alarcón, criada en el poblado de Río Bravo, en el municipio de Allende, al norte de Coahuila, viene de una familia de "gente de trabajo, nada más".

"Mi papá fue obrero textil de una clase media baja, pero jamás he intentado obtener riquezas porque esa no es mi meta", dice tajante en medio de una oficina donde reina el desorden de cajas de cartón a medio abrir, papeles y equipos de cómputo.

El toque femenino sólo lo da una rosa en un florero y algunas figuras del Quijote y Sancho Panza en la repisa detrás de su escritorio.
La dirigente sindical pide cada día la ayuda divina para tomar las mejores decisiones, mismas que afectarían al menos a mil 500 agremiados, de los cuales poco más de la mitad son mujeres.

"Le pido a Dios que me dé salud y después el conocimiento y la sabiduría para resolver las situaciones que se me presentan a diario", dice la secretaria general del SUTSGE.

Esperan que falles

"Hay que echarle un poquito más del 100 por ciento, porque la situación de la membresía varonil allá afuera es: `No'mbre, va a demostrar que las mujeres no pueden' y en cambio las mujeres están contigo y te apoyan en lo que sea posible.

"Yo me siento confiada en hacer buen papel porque tengo el apoyo de mis compañeras y el hecho de que los varones, si tenían alguna desconfianza o incredulidad, se han acercado y me han dicho: `Estamos contigo'. Eso es gratificante, te motiva y te compromete".

-¿Esperan más de usted por ser mujer o esperaban menos?-

"El género femenino espera mucho más porque por el hecho de ser mujer entiendo más de sus problemas. El hombre se va más por hacer las cosas de una manera mecanizada o más con el cerebro. La mujer lo hace con el cerebro y con el corazón. Por eso esperan más de mí".

Rosa Isela Alarcón lleva 10 años dentro del comité sindical. Inició trabajando en Ajustes de Escalafón, en la Secretaría de Finanzas y luego como secretaria del Interior. Ahora es la secretaria general del Sindicato Unico de Trabajadores al Servicio del Gobierno del Estado.

Es licenciada en Contaduría egresada del Tecnológico Sierra Madre. Su primer empleo fue, tras graduarse en la carrera comercial, en el Banco Regional del Norte, y posteriormente en una fábrica textil. De ahí pasó al Gobierno, en donde lleva ya 28 años.

Sin embargo, recuerda sus inicios en lo que es ahora la Secretaría de Fomento Agropecuario. "Siempre estuve en el área financiera y con los programas de perforación y maquinaria pesada, expedientes y cálculo de presupuesto.

"Es un ámbito eminentemente masculino y frío. Me atraen los números porque son muy claros y transparentes".

-¿Se ve diferente el sindicalismo siendo mujer?-

"Sí, en el aspecto innovador, porque se ha tratado de conservar programas por el mero hecho de que han dado resultado, pero también tratamos de implementar nuevas actividades. Por ejemplo, las viudas sólo tenían derecho a 15 años de pensión, después de ello perdían hasta el servicio médico. Ahora incluso se les restituyó el derecho, a quienes ya lo habían perdido".

-¿Aún siente que debe esforzarse más?-

"La batalla es continua porque conmigo no va la conformidad, me gusta ver qué es lo que hay más allá y tocar puertas".

- ¿Un consejo?-

"Que no se dejaran vencer, que la vida es una oportunidad. Hay que ser organizada con tu tiempo y contar con el apoyo de tu familia y sobre todo de tus hijos. A veces la pareja no te comprende y mucho menos te va a apoyar. Pero tus hijos te exigen que llegues a la meta cuando comienzas a flaquear.

"Hay que llevar en alto la calidad de género, no permitan ponerse de alfombra ante nada ni nadie, porque tenemos la misma capacidad, inteligencia y oportunidades que un hombre", finalizó.