Claudia Olinda Morán / Vanguardia
Saltillo, Coah.- Hace casi 50 años que se celebra el Día de la Mujer en México. Y si bien hay un día internacional cuyo origen -basado en la presunta muerte de más de un centenar de obreras en una fábrica- se cuestiona fuertemente, la conmemoración nacional al menos se sustenta en un acta notariada.
En 1960, a iniciativa de la escritora de obras teatrales Maruxa Villalta, quedó oficialmente constituido el 15 de febrero como "Día de la Mujer", cuatro años después de que se reconociera -el 6 de abril de 1956- el derecho al voto femenino.

Y al igual que hace casi medio siglo, la primera vez que una mujer logra algo es noticia.

Aún se buscan mejores oportunidades de vida, se enfrentan críticas sexistas, aún hay que hacer de más y demostrar a diario la capacidad. Pero ahora, la competencia es de igual a igual.

Para conmemorar este día, Vanguardia entrevista a dos mujeres "primera vez": Guadalupe Toca Zavala, la primera delegada de la Procuraduría de Justicia, y Rosa Isela Alarcón Balandrán, la primera también en conseguir el cargo de dirigente sindical de los trabajadores de gobierno. Ambas ocupan cargos, anteriormente sólo reservados para hombres.


LA JUSTICIA ES UNA MUJER

Guadalupe Toca Zavala ha hecho todo lo que le dijeron que no podía hacer. Desde su cargo como delegada de la Procuraduría de Justicia, dirige las investigaciones de homicidios y termina las largas jornadas apuntando minuciosamente los resultados de las averiguaciones con cuaderno y lápiz.

Meticulosamente apunta y lleva las estadísticas a mano, se resiste a usar una computadora y ésta, apartada en un escritorio lejano, funge sólo como monitor. El celular entró en su vida casi a fuerza por la naturaleza de su trabajo.

Para compensar el estrés de su profesión, practica yoga desde hace un año, y asegura que es lo más difícil que ha hecho. Esta disciplina la hace levantarse durante la madrugada.

En su oficina le acompaña una figura de la diosa Temis, la diosa griega de la justicia. En el lado derecho de su escritorio reposan sus siete pulseras de oro cuidadosamente ordenadas y en el cajón. Como si fuera un objeto indeseable, guarda su celular.

"Mi padre no quería que trabajara"

Guadalupe Toca Zavala trabaja desde los 15 años. Luego de terminar una carrera comercial en la Escuela de Estudios Contables de la ciudad de Gómez Palacio Durango, labora como secretaria, aun con la oposición de su padre.

"En mi casa mi padre no quería que trabajara. Pero yo decía: `Bueno, entonces para qué fui a la escuela'".

La ahora abogada y delegada de la Procuraduría de Justicia de Coahuila regresó a la academia en donde había estudiado y les dijo que la llamaran si pedían a alguien para trabajar.

Su decisión permitió que sus hermanas menores -todas profesionistas ahora- cursaran una carrera profesional.

"Afortunadamente mi padre cambia de idea y mis hermanas detrás de mí ya salieron de la primaria, hicieron la secundaria e hicieron sus carreras", cuenta Toca Zavala.

Sin embargo, fue ella quien tardó en concluir sus estudios, y a instancias de su hermano logró terminar la secundaria abierta en sólo cinco meses y cursar la preparatoria nocturna. Terminó "ya de adulta" la carrera de Derecho en la Unidad Torreón de la UAdeC.

"Cuando salgo de la primaria, soy la mayor de las hermanas, tengo un hermano mayor y mi padre, de rancho, tenía la idea de que las mujeres no deberían ir a la escuela superior. Decía que me debía dedicar a otro tipo de actividades, más del hogar u otro tipo de preparación.

"Siempre tuve la idea de que no era una mujer para el hogar. Desde que estaba en sexto grado, cuando nos hacen una encuesta al final sobre qué quieres ser, yo dije que sería abogada.

"Luego mi papá me decía: `Bueno, ahora estudia secretaria bilingüe". Y yo decía: `Ah, nada más porque usted quiere', de rebelde y ahí está que no sé inglés", bromea mientras recuerda lo ocurrido.

"Antes de estudiar Leyes estuve tentada a hacer otra carrera porque tengo facilidad para los números y hubo un momento en el que dije: `O estudio una carrera como ingeniería o matemáticas o algo así'. Finalmente dije: `Uno tiene que estudiar para lo que uno le gusta no para lo que uno tiene facilidad' y me fui a Leyes".

Su paso por la PGJE

Entrar al servicio público fue cosa de la casualidad. En 1994, luego de reiteradas invitaciones para ingresar a la Procuraduría de Justicia, aceptó, para "probar", esta experiencia.

"Cuando estudié Leyes, dije que no tenía intenciones de ser funcionaria pública, pero me dijeron que probara. Que a lo mejor por ahí estaba mi camino".

Sin embargo, en ese tiempo le satisfacía de sobremanera el trabajo casi asistencial que realizaba en un organismo de derechos humanos que tomó fuerza en La Laguna y fue reconocido a nivel nacional.

Su carrera en la Procuraduría de Justicia inició como agente adscrita al Tribunal Unitario de Torreón en un ambiente eminentemente masculino. El 80 por ciento o más eran hombres.

Después, aunque se resistía a ello, aceptó ser agente investigador de homicidios y ahí se apasionó de esa área.
Enseguida, fue nombrada delegada en la Región Laguna, directora de Averiguaciones Previas B y A, y nuevamente delegada en la Región Norte y actualmente en la Sureste.

"Ese ha sido mi paso por la Procuraduría", resume la funcionaria, mientras de reojo mira el monitor de la computadora desde donde se controlan los accesos, salas y área de detención de la Delegación de la PGJE.

-¿Se ve diferente la justicia, siendo mujer?-

"No lo sé porque no soy hombre. Pero siento que todos tenemos la misma perspectiva, la justicia no tiene sexo en cuanto a sí misma, la justicia es la justicia. No es hombre o mujer pero está representada por una mujer, la diosa Temis de la mitología griega".

-¿Siente que se tiene que esforzar más, dar más por ser mujer?

"Yo siento que sí. Por ejemplo a lo mejor ahorita no pero anteriormente un hombre podía hacer cosas y nadie decía
nada y a una mujer se le fiscaliza más desde todos los aspectos, su vida privada sobre todo.

"Cuando se preguntan por qué está ahí, siempre piensan que es poralguna situación diferente a la capacidad o el trabajo, se preguntan: `¿Por quién llegó?'. Es la diferencia con los hombres, aunque ha ido cambiando".