Foto: Vanguardia/ Archivo
Excélsior
En su mensaje de bienvenida al Papa, el Presidente acepta que la delincuencia muestra un siniestro rostro de maldad como nunca antes
SILAO.- En su mensaje de bienvenida a Benedicto XVI, el presidente Felipe Calderón describió ayer a México como "un pueblo que ha sufrido mucho" por la violencia del crimen organizado, a la que equiparó con la maldad siniestra, por lo que agradeció el gesto solidario y de consuelo de la visita papal.

A diferencia de hace un decenio, en la última gira de Juan Pablo II al país, cuando el entonces presidente Vicente Fox saludó al Pontífice con un beso en el anillo papal, este viernes el Ejecutivo federal se limitó a una inclinación, como reverencia.

En su mensaje, el mandatario federal reivindicó a la libertad religiosa como una expresión del Estado laico que es, remarcó, el de México.

A nombre del pueblo mexicano, el Presidente encabezó la ceremonia de recepción al Papa, quien descendió de un Boeing 777 de una línea aérea italiana, en el Aeropuerto Internacional de Guanajuato, a las 16 horas con 25 minutos.

El discurso presidencial, de 12 minutos, destacó la relevancia de la visita en una circunstancia marcada por la violencia criminal, así como el hecho de que éste es el segundo país con más católicos en el mundo, precisando que en territorio nacional habitan 93 millones de éllos.

Calderón fue insistente en la idea de que pese al sufrimiento por diversas adversidades, los mexicanos se mantienen firmes, hecho que atribuyó a la solidez de sus valores.

"La presencia de Su Santidad entre nosotros adquiere un significado enorme en horas aciagas, en momentos que nuestra patria atraviesa por situaciones difíciles y decisivas", señaló Calderón en el inicio de su texto.

Acompañado de su esposa Margarita Zavala, representantes de los poderes Legislativo y Judicial, gobernadores e integrantes de su gabinete, el Ejecutivo federal agradeció al representante de la Iglesia católica haber aceptado la invitación que le hizo tanto en marzo de 2007 como en abril de 2011.

Dijo Calderón que México tiene valores fuertes "como la roca", mismos que le han permitido sortear una de las peores crisis económicas, desastres naturales,sequías, epidemias, terremotos y una delincuencia que caracterizó como el rostro del mal.

"México también ha sufrido la violencia despiadada y descarnada de los criminales. El crimen organizado inflige sufrimiento a nuestro pueblo y muestra hoy un siniestro rostro de maldad como nunca antes", expuso.

El Presidente dijo desconocer si tales desafíos habrían quebrantado la voluntad de otros países, pero subrayó que ése no ha sido el caso mexicano.

"A pesar de todo, México está de pie. Está de pie, porque los mexicanos somos un pueblo fuerte", enfatizó.

Habló de los mexicanos como una sociedad "perseverante en la esperanza, en la solidaridad".

Le dijo al Papa que México le tiene en alta estima  y mucho nos honra, le dijo, ser la primera nación de habla hispana que cuenta con su presencia.

Libertad religiosa

El Presidente reivindicó la libertad religiosa comoparte del Estado laico, luego de recordar a los misioneros que, en su natal Michoacán, llevaron la religión católica a las comunidades indígenas purépechas y recordó el fervor que los mexicanos le tenían a su antecesor.

"Hoy lo recibimos a usted con los brazos abiertos", remarcó Calderón.

Y planteó que esta visita papal debe ser entendida como "un hito del mayor significado", en una perspectiva histórica nacional que "refleja una nueva época en los vínculos entre México y El Vaticano".

Fue entonces que, en referencia a las iniciativas que su partido, el PAN, ha empujado en el Congreso para establecer como parte de los derechos humanos el de la libertad religiosa, el Ejecutivo federal describió la circunstancia actual como un momento en el que dicho valor se encuentra garantizado.