Rosendo Zavala
Saltillo, Coah.- Los problemas económicos y la falta de un empleo fijo terminaron con la vida de un plomero, que prefirió no sufrir más ahorcándose en la regadera de su casa la tarde de ayer, en el 825 de la calle Alamo, de la colonia Lomas del Bosque.
Arturo Saucedo Reyes dejó en el desamparo a un hijo y a su pareja sentimental, que fue quien lo encontró tras regresar de las compras a las que el fallecido no la quiso acompañar, porque ya tenía planeado su final.

Y es que aparentemente, el desempleado de 29 años tenía varias deudas acumuladas que ya no lo dejaban vivir tranquilo, optando por saldarlas pagando con su vida lo que no pudo tramitar con dinero.

Un día común
Faltaban unos minutos para las 16:00 horas cuando Ofelia Margarita Rodríguez Arriaga decidió ir al centro de la ciudad, y aunque sabía que Arturo tenía cuatro meses de no trabajar le pidió que la acompañara, para que dejara a un lado la preocupación aunque fuera algunos minutos.

Pero el plomero sabía que su destino estaba escrito y prefirió no evadirlo, por lo que avisó de su negativa a la mujer quien tomó de la mano a su hija para encaminarse hasta el primer cuadro de la ciudad.

Luego de cerrar la puerta principal con total seguridad, el suicida caminó algunos pasos buscando la cuerda que se convertiría en su pasaporte hacia el más allá.

Mientras el resto de su familia se encontraba ausente, Arturo se dio el tiempo para observar la soga que ya tenía lista para tan especial ocasión, dirigiéndose instantes después al cuarto de baño con el objeto de su deseo.

Antes de dar el último estirón, escribió con calma el recado que le dedicaría a sus familiares y posibles prestamistas, a quienes les ofrecía la vida a cambio del pesar económico que tenía, escribiendo también que si seguía debiendo algo, que le fueran a cobrar al panteón.

Posteriormente ató la cuerda en el tubo de la regadera y dio el paso decisivo hacia el otro mundo, colgándose para quedar inerte con sus botas vaqueras.

Una hora después su mujer llegó a casa y sintió la extrañeza que da el silencio absoluto, buscando a Arturo con el peor de los presagios, que para su triste suerte se confirmó cuando se asomó al cuarto de baño, donde su hombre yacía sin vida. Horrorizada por la escena, Ofelia salió corriendo de la vivienda para pedir ayuda, siendo elementos de Protección Civil quienes arribaron al lugar para checar el cuerpo, aunque paramédicos de la Cruz Roja fueron los encargados de confirmar el triste deceso.

Una familia desconcertada
Cuando agentes ministeriales encabezados por Everardo Rosales llegaron para iniciar las averiguaciones, la familia del fallecido comenzó a llegar envuelta en el dolor de saberse inmersa en la terrible realidad.

Pretendiendo que todo fuera una mala broma, la madre del joven cruzó la línea de protección que impedía el paso de los mirones, buscando entrar a la casa para constatar con sus ojos lo que sus oídos habían escuchado minutos antes. Gritando de dolor por la repentina partida de su hijo, la descorazonada madre fue contenida por su esposo y sus hijos, quienes no la dejaban ingresar a la casa temiendo que sufriera otro ataque de pesadumbre.

Luego de que el médico legista Juan Luis Huízar señalara que el desempleado había muerto por una asfixia provocada por el ahorcamiento, el cadáver fue sacado ante la lastimosa actitud de los deudos, que sentían desfallecer mientras el colgado era trasladado al Semefo para recibir la necropsia de ley.

En primera instancia, las autoridades suponen que el infortunado tendría deudas económicas debido a la situación que vivía, de cuatro meses desempleado y un recado póstumo donde deja entrever que ese fue el motivo que lo hizo arrancarse la existencia.