Londres, Inglaterra.- El Gobierno británico recomendará a todos los colegios del Reino Unido que instruyan a los niños a partir de los cinco años sobre los peligros de abusar del alcohol.

Según el diario "The Daily Telegraph", las nuevas directrices educativas, que publicará el Gobierno la próxima semana, recomendará incluir ese tipo de advertencias en las clases de salud social y educativa, que comienzan a esa edad.

El Gobierno laborista pretende que se advierta a todos los niños de los efectos nocivos de los excesos alcohólicos así como de las estrategias utilizadas por la mercadotecnia para promover el consumo de bebidas alcohólicas y su aceptación social.

A tenor de las nuevas directrices oficiales, informa el periódico, se animará a los maestros a identificar a los menores que abusan ya del alcohol para avisarles de los peligros que corren.

El Gobierno recomendará, sin embargo, que se respete la voluntad de los menores con problemas de dipsomanía que pidan que no se informe a sus padres.

Según un reciente sondeo, uno de cada veinte niños de diez u once años y uno de cada tres de catorce o quince han abusado del alcohol al menos una vez durante el último mes.

Algunos expertos aseguran que la única forma de combatir los abusos alcohólicos es revocar la ley, introducida por el propio Gobierno laborista, que permite a los pub permanecer abiertos día y noche, aumentar el impuesto sobre el alcohol y prohibir la publicidad sobre ese tipo de bebidas antes de las nueve de la noche.

Según el doctor Nick Sheron, especialista en problemas hepáticos de Southampton (sur de Inglaterra), se puede advertir a los menores de los peligros de ese tipo de bebidas, pero no servirá de mucho.

"La única forma de conseguir que los menores dejen de abusar del alcohol es hacer más difícil que lo consigan, entre otras cosas, si se encarece ese tipo de bebidas", afirma el experto.

Para Mick Brookes, secretario general de la Asociación Nacional de Directores de Escuelas, son los padres -y no los maestros- quienes tienen la principal responsabilidad de detectar los primeros signos de abuso del alcohol o las drogas por parte de sus hijos.