Una colección de reliquias, entre ellas el tren de aterrizaje de uno de los aviones que se estrellaron contra las Torres Gemelas, se expondrán en Nueva York coincidiendo con el sexto aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Nueva York, EU.- Un reloj con las manillas fijas en las 09.04 horas (cuando el segundo avión se estrelló contra la Torre Sur), restos de una puerta de un camión de bomberos o una bicicleta abandonada en plena calle son algunos de los objetos que la New York Historical Society mostrará al público a partir del 11 de septiembre.

Bajo el título "Here is New York: remembering 9/11/01" (En Nueva York, recordando el 11-S), esa institución recupera de las ruinas del World Trade Center una colección de auténticas reliquias que exhibirá en su sede junto a 1.300 fotografías y un centenar de testimonios, en formato audiovisual, de quienes vivieron de cerca el horror de aquel fatídico día de finales de verano de 2001.

Los neoyorquinos y todo aquel que visite la ciudad de los rascacielos tendrán acceso, hasta finales de año, a un total de diez objetos que pretenden ser "un monumento conmemorativo a quienes perdieron su vida el 11-S y también un tributo para los valientes que acudieron en nuestra ayuda", según Louise Mirrer, la presidenta de la sociedad.

Además del reloj que marca la hora del segundo impacto, la pieza estrella de la selección son los restos del tren de aterrizaje de uno de los aviones, que se encontró entre los escombros y que los investigadores no han sido capaces de aclarar si corresponde al aparato de American Airlines que se estrelló contra las torres o bien al de United Airlines.

"Todos los objetos son muy importantes, pero el tren de aterrizaje de uno de los aviones es quizás la pieza con más fuerza de toda la colección", explicó a EFE Stephen Edidin, comisario de una exhibición que muestra esos objetos como reliquias u obras de arte.

Para el comisario, "las grandes tragedias evocan de alguna manera gran belleza, por eso se presentan así estas piezas, con todo el respeto, pero con la voluntad de tratarlas como reliquias".

Entre los restos del World Trade Center que podrían pasar por obras de arte se encuentran una persiana que cayó sobre un árbol de la Iglesia de San Pablo cuando se derrumbaron las torres y un trozo de viga de acero de uno de los edificios.

También destaca entre los objetos una de las puertas traseras de un camión de bomberos que participó en las primeras labores de rescate y cuyos ocupantes se cuentan entre los casi 3.000 fallecidos que causaron los atentados.

El capó de un coche de policía que llegó al World Trade Center tras divisar el choque de uno de los aviones, una caja de seguridad de una oficina bancaria situada en los bajos de las torres, restos de aluminio de las fachadas de los edificios y una bicicleta de mensajero que alguien abandonó en la calle para salir corriendo son el resto de elementos expuestos en la New York Historical Society.

"Todos estos objetos muestran la tremenda violencia de los ataques", aseguró a EFE Kathleen Hulser, una de las historiadoras de la sociedad, donde desde el mes siguiente de la tragedia se han llevado acabo distintas exposiciones sobre los ataques, porque se trata de "un elemento indispensable de la historia de esta ciudad".

Para Hulser, estas exhibiciones sirven para que "los neoyorquinos puedan compartir el dolor que sintieron en aquel momento pero también para que se recuerde lo que había en la Zona Cero".

Además de estos objetos, destaca la exposición adjunta de unas 1.300 fotografías que tomaron tanto profesionales como aficionados anónimos y que muestran la tragedia y los días posteriores al 11-S desde diferentes puntos de vista.