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Sólo 24 de las 175 estaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC) cuentan con mecanismos para acceder con una silla de ruedas
México DF. Ayer inició el Foro Internacional sobre el Derecho a la Movilidad Urbana, en la sala Digna Ochoa de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), con la participación de urbanistas, académicos y activistas a favor de la movilidad como un derecho humano.

En la tercera mesa, "El derecho a la igualdad: cuestiones de accesibilidad y equidad de género en los servicios de transporte público", Carlos Ríos Espinosa, integrante del comité de expertos de la Convención de las Naciones Unidas de los Derechos de las Personas con Discapacidad, habló de la importancia de contar con una ciudad accesible, pues la dificultad para moverse contraviene el derecho de las personas con discapacidad a vivir en la comunidad de forma independiente.

Agregó que sólo 24 de las 175 estaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC) cuentan con mecanismos para acceder con una silla de ruedas, lo cual lo hace prácticamente inaccesible. Otros medios como el Metrobús y varias líneas del STC carecen de señales auditivas para débiles visuales e invidentes que les anuncien las estaciones.

Ríos Espinosa apuntó que en la Ciudad de México no existe un diseño universal para personas con discapacidad, así como acceso a las aceras mediante rampas, lo que hay, aseguró, son "rampas surrealistas" por su mal diseño y planeación, donde se puede acceder a una acera a través de ellas pero no hay manera de bajarse en el extremo al que se quiere llegar y resulta mejor circular en silla de ruedas por el arroyo vehicular o incluso "hay rampas que llevan a una pared".

De igual modo habló de los taxis que no cuentan con la adaptación para transportar a personas en sillas de ruedas.

Por su parte, Hilda Rodríguez, académica de la Facultad de Economía de la UNAM, señaló que las ciudades se construyen con una visión androcéntrica. Habló de la ausencia de la perspectiva de equidad de género, pues las mujeres son las grandes ausentes durante la elaboración de los planes, reglamentos y las políticas del transporte público de la ciudad.

Esto, añadió, a pesar de que el DF es una de las entidades con más políticas y leyes a favor de las mujeres, si hay 109 mujeres por cada 100 hombres en la capital del país, por qué la calle y el transporte aún son lugares inseguros para las mujeres, preguntó.

La académica señaló que la movilidad de las mujeres tiene que ver con la seguridad, pues esto fomenta o inhibe el desplazamiento. Agregó que debe existir un principio de igualdad, tanto en el acceso, como en el trayecto para no sufrir violencia sexual, ni discriminación. Incluso opciones como el uso de la bicicleta representan un peligro adicional, pues además de la falta de cultura de respeto a ciclistas y peatones, las mujeres deben lidiar con la violencia verbal con comentarios de parte de automovilistas como "para que te cansas yo te llevo" e incluso agresiones físicas como "nalgadas".

Por último, Rodríguez señaló que las políticas de protección como reservar los primeros vagones del Metro para las mujeres y el servicio Atenea de la Red de Transporte Público "son acciones temporales" que deben complementarse con campañas de educación para promover la equidad y el respeto a las mujeres, mientras no se logre reducir sustancialmente el acoso sexual en el transporte público estas medidas deberán permanecer.