Bogotá, Colombia.- Familiares de secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), políticos y representantes de diversos sectores de la sociedad, lamentaron hoy el fin de la gestión del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en la búsqueda de un acuerdo humanitario con esa guerrilla.
El miércoles en la noche el Gobierno del presidente Alvaro Uribe anunció, de manera sorpresiva, el fin de esa mediación humanitaria que desde agosto pasado realizaban Chávez y la senadora colombiana Piedad Córdoba.El cese de esas gestiones fue "un mal paso", dijo el profesor Gustavo Moncayo, padre de un cabo del Ejército, rehén de las FARC desde hace casi diez años, y quien entre el 17 junio y el 1 de agosto pasado, recorrió casi 1.000 kilómetros a pie desde el suroeste del país hasta Bogotá, para pedir el acuerdo humanitario.Moncayo formuló sus declaraciones tres días después de emprender una nueva marcha de más de 1.400 kilómetros entre Bogotá y Caracas con el ánimo de entrevistarse precisamente con el presidente venezolano y llamar la atención en la urgencia del intercambio humanitario.Marleny Orjuela, presidente de Asfamipaz, organización que reúne a los familiares de policías y militares secuestrados en manos de la guerrilla, mostró su "decepción y tristeza" por la decisión del presidente Uribe.Orjuela, señaló a varias emisoras de radio, que los familiares están pensando en hacer "un plantón" en la Plaza de Bolívar en Bogotá y donde se encuentran las sedes del Ejecutivo, Legislativo y Judicial."Es una jornada triste y cruel", dijo Orjuela, quien añadió que "ya no sabemos que más hacer", para lograr la libertad de los secuestrados, al tiempo que pidió al mandatario colombiano que "reconsidere la decisión"."Por encima de esas razones políticas está la vida de todas las personas secuestradas por las FARC y por eso le pedimos al presidente que reconsidere su posición y pueda reasumir el presidente Chávez sus gestiones", indicó.Otros familiares de secuestrados, también conmocionados por la decisión, como Jaime Felipe Lozada, hijo de Gloria Polanco, consideró que Uribe pudo sentir en algún momento "celos", por el protagonismo que alcanzaban en la tarea de mediación el gobernante venezolano y la senadora Córdoba.Reconoció, sin embargo, que Chávez y Córdoba se apartaron del conducto regular y consultaron directamente a las Fuerzas Militares y no al presidente Uribe.Lucy de Gechem, esposa del ex congresista secuestrado Roberto Gechem, opinó que la nueva situación "ya no se puede llamar un baldado de agua fría. Es un escupitajo".La Iglesia católica también se expresó al respecto, el sacerdote Darío Echeverry, quien ha oficiado también como "facilitador" en gestiones de paz pidió a Uribe sacar los asuntos de la liberación de los secuestrados "de la agenda política" y pidió que los coloque ahora en una "agenda humanitaria"."Que pensemos en las víctimas, que busquemos caminos que tengan en cuenta el dolor de las familias y de los secuestrados" indicó Echeverry.Líderes políticos también reaccionaron frente a la decisión del Gobierno colombiano, en ese sentido el presidente del opositor Polo Democrático Alternativo (PDA), Carlos Gaviria, admitió que si bien mantenía "un moderado optimismo" frente a los avances para alcanzar el acuerdo humanitario, nunca esperó un rompimiento tan abrupto del proceso.Con esa decisión de dar por terminada la labor del mandatario venezolano, en opinión de Gaviria, "pierde todo el mundo".Por su parte, el alcalde de Medellín, Sergio Fajardo, señaló que "lo que mal comienza mal termina" y añadió, en declaraciones a Radio Cadena Nacional (RCN), que "se rompe aquí una pieza importante para el acuerdo humanitario, que es una necesidad para todo el país".Por su lado, el gobernador del departamento del Valle del Cauca, suroeste, Angelino Garzón, propuso la necesidad de tratar el tema "en privado", consideró necesario celebrar una reunión urgente para analizar los avances y urgió a las FARC a "liberar" a los secuestrados.El Gobierno de Uribe explicó en un comunicado casi a la medianoche del miércoles, que se decidió terminar con la mediación del presidente venezolano y de Córdoba luego de que la congresista llamara por teléfono al general Mario Montoya, comandante del Ejercito de Colombia, y le pasara a Chávez.El intercambio humanitario que gestionaban Chávez y Córdoba buscaba la liberación de 45 secuestrados a cambio de unos 500 guerrilleros presos.Entre los llamados "canjeables" se encuentran policías, militares y varios políticos como la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, también ciudadana francesa, su compañera de candidatura, Clara Rojas, que tuvo un hijo en cautiverio, además de tres contratistas estadounidenses.